Los enfrentamientos violentos entre grupos étnicos kirguisos y
uzbekos estallaron en la ciudad de Osh (sur de Kirguistán) el pasado
11 de junio, y se expandieron poco después hacia la vecina región de
Jalalabad, saldándose con la muerte de, al menos, 200 personas y más
de 2 000 heridos, según las cifras oficiales. Los líderes kirguisos
temen que la cifra real pueda ser hasta diez veces mayor, indicó
Europa Press.
Desde la independencia de Kirguistán en 1991 han ocurrido
disturbios étnicos entre la mayoría kirguisia y las minorías tayika
y uzbeca, que viven en el sur del país, una zona predominantemente
agrícola y tradicional bastión del ex presidente Kurmanbek Bakiyev.
El ex mandatario fue derrocado el pasado mes de abril en una
revuelta popular incitada por el actual Gobierno.