Congresistas federales liberaron el pasado lunes 7 de junio unos
15 millones de dólares para financiar las operaciones de subversión
en Cuba, que se realizan a través de firmas contratistas de la
Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y
de mercenarios vinculados a la mafia cubanoamericana.
Según la prensa de Miami, el Departamento de Estado y la USAID
distribuirán "en los próximos meses" estos fondos a agentes
asalariados de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) en
Cuba por intermedio de "contratistas".
Haciéndose el portavoz de las organizaciones que se benefician
del programa norteamericano de anexión de la Isla, el senador George
Lemieux, republicano por la Florida, ha declarado estar "complacido
de que el Departamento de Estado haya liberado finalmente estos
importantes fondos".
La USAID desarrolla desde hace décadas planes de injerencia que
tienen como objetivo el derrocamiento de la Revolución cubana, a
través de toda una serie de acciones ilegales, con un absoluto
desprecio de su soberanía.
Entre los personeros que aplaudieron la iniciativa se encuentra
Mauricio Claver-Carone, director del Comité de Acción Política (PAC,
por sus siglas en inglés) U.S. Cuba Democracy, que financia a golpe
de millones de dólares los fondos de campaña de los políticos que
demuestren su hostilidad hacia la Isla.
Entre los integrantes más influyentes de este grupo de cabildeo
se encuentra la empresaria millonaria Remedios "Reme" Díaz Oliver,
famosa por haber estafado al servicio federal de impuestos. Claver-Carone
y sus jefes —varios de ellos del terrorista Cuban Liberation Council—,
no dejan de proclamar su apoyo al bloqueo estadounidense contra la
nación caribeña.
Los funcionarios del Departamento de Estado y la USAID
mantuvieron el secreto sobre la liberación de los fondos para
operaciones ilícitas, pero el personal de Lemieux —elegido gracias a
sus amistades que viven del negocio "anticastrista"—, admitió que su
oficina fue avisada "verbalmente".
Al amparo del carácter "secreto" de las operaciones de este "Plan
Cuba", el Departamento de Estado y la USAID reconocen violar las
leyes cubanas y exponer a sus agentes al trato correspondiente.
Para el público norteamericano, siempre se mantiene el mito de
que los millones van a la distribución de computadoras, medicinas y
ayuda a familias de mercenarios detenidos.
Sin embargo, las operaciones más ruidosas de la USAID
corresponden, entre tantas otras cosas, a un plan mucho más amplio
de sedición con intentos múltiples de fragmentación de la sociedad
cubana, asesoría estratégica a los llamados "disidentes", campañas
de difamación y establecimiento de redes de comunicaciones
satelitales paralelas, concebidas por la CIA, y características de
operaciones de inteligencia.
Los fondos ahora liberados fueron retenidos desde comienzos del
2009 a raíz de varios escándalos de fraude descubiertos por la
Oficina de Auditoría Federal, en los cuales estaban involucrados
personajes muy conocidos de la mafia cubanoamericana.
Frank Calzón —un ex terrorista del grupo Abdala— fue implicado en
un vergonzoso desfalco, en el 2007, cuando una auditoría reveló que
su brazo derecho, Felipe Sixto, había "desaparecido" medio millón de
dólares proveídos a su organización por la USAID.
Entre los primeros en alegrarse del reinicio de la danza de los
millones, se encuentran otros dos expertos en desviación de
billetes, Frank Hernández Trujillo, jefe del Grupo de Apoyo a la
Disidencia —el que se pagaba langosta, chocolate y juegos de
nintendo con sus subsidios— y Orlando Gutiérrez Boronat, jefe del
Directorio Democrático Cubano, un veterano no solo de la US Army,
sino también de la estafa.
La prensa mafiosa de la Florida se abstiene de mencionar el hecho
de que Caleb McCarry, el ex Jefe del Plan Bush de anexión de Cuba,
subvencionó con 6,5 millones de dólares del dinero de la USAID otra
firma "contratista", la Creative Associates International, que dos
meses después de abandonar su puesto de funcionario lo "contrató".
Tampoco se menciona que Adolfo Franco, ex director para América
Latina de la USAID que encubrió toda una serie de desvíos de fondos,
no ha enfrentado hasta ahora acusación alguna.
El presidente Barack Obama acaba de nombrar en este mismo puesto
a Mark Feierstein, un experto en manejo de campañas políticas con
pasado sulfuroso. Como "gerente de proyecto" en Nicaragua durante
los años 90, dirigió la operación sucia realizada por la National
Endowment for Democracy (NED), subsidiaria de la USAID, para
derrocar al Gobierno sandinista.