Luis Fabiano tumba a Costa de Marfil

Ariel B. Coya

Si alguien desconocía hasta ayer quién es Luis Fabiano Clemente seguro ya habrá adivinado por qué le llaman "O Fabuloso". El ariete paulista vivió una noche mágica, firmó dos goles soberbios y en un partido bien loco metió a Brasil de lleno en los octavos de final.

¿El balance? La canarinha despachó sin muchos apuros a Costa de Marfil por 3-1, aunque Kaká, injustamente expulsado, no estará en la última fecha del grupo contra Portugal.

Foto: GettimageEl ariete condujo a la canarinha a los octavos de final.

Las cosas, sin embargo, no resultaron tan sencillas como pudieran imaginarse y durante casi 20 minutos asistimos a un calco arquetípico del Brasil que derrotó a la R.P. D. de Corea en su presentación inaugural: un equipo ramplón, rígido y atrincherado, que por momentos volvía a tener en Maicon su principal (y casi único) argumento ofensivo. De ahí que fue Costa de Marfil la que marcó el ritmo durante los primeros compases, con Drogba en punta desde el inicio, pese a que de media cancha para arriba pecaba del mismo individualismo anárquico que los restantes elencos africanos.

A la primera jugada colectiva que hilvanó Brasil, llegó el gol, y en una maraña de pases, tiqui taca, toma y dame, Kaká dejó solo a Luis Fabiano para que este casi le arrancara de cuajo la portería al marfileño Barry. Curiosamente, el tanto, lejos de azuzarlos, anestesió a los Elefantes, quienes redoblaron precauciones, reculando hacia su área, como si el choque aún marchara igualado a cero. Y ello, sin duda, facilitó la faena de demolición del plantel sudamericano, que con el marcador igualado es especulador y avaro, pero con un tanto arriba se manifiesta letal.

Así, ni bien comenzó el segundo periodo, cayó el segundo tanto de Luis Fabiano, con sombrero, mano, sombrero nuevamente y mano una vez más, antes de culminar de zurda otra obra de arte magistral. Tan bella resultó la factura que tan solo por eso mereció ser legal.

Su validez, sin embargo, no fue ni por asomo el único error del árbitro francés Lannoy, quien no solo toleró el juego brusco de Costa de Marfil tras el tercer tanto brasileño de Elano —no por gusto terminó lesionado—, sino que aún sacó de quicio a Kaká. El pobre, tan creyente, quiso requerir a Keita por su duro marcaje con un simple palmeo, y contempló estupefacto cómo le mostraban la primera cartulina roja de su vida. Tan fatídica ha estado Francia en este Mundial de Sudáfrica que hasta el destaque de su árbitro tenía que ser para mal, por lo cual la diana de cabeza de Drogba quedó apenas como una anécdota más.

Claro, que si buenos goles hubo en este choque, portentosos estuvieron también los dos que marcó en el grupo F Paraguay. Dos a cero frente a Eslovaquia y a festejar, pues Italia insistió en seguir complicándose la vida aún más, empatando a uno con Nueva Zelanda, aunque dicho resultado no fuera ni mucho menos obra de la casualidad.

¿Sorprendente? Para nada. Hace un año los modestos kiwis ya habían fustigado a la vigente campeona en un amistoso que terminaron perdiendo 4-3. De hecho, uno de los goleadores de aquel encuentro, Shane Smeltz, fue quien aprovechó la ocasión para despertar en el estadio Mbombela de Nelspruit, a una defensa italiana que se vio nuevamente bastante adormilada.

No hablemos ya del capítulo ofensivo, donde, con Pirlo convaleciente y sin noticias de Marchisio, Italia es todo lo que se podía esperar, con más furor que pegada y más empuje que claridad. De modo que tuvo que ser De Rossi quien tirase del carro una vez más protagonizando un piscinazo que el árbitro transformó en penal.

Resultados del domingo: Grupo F: Paraguay, 2-Eslovaquia, 0 (Vera, 27; Riveros, 86); Italia, 1-Nueva Zelanda, 1 (Iaquinta, de penal, 29 - Smeltz, 7). Grupo G: Brasil, 3-Costa de Marfil, 1 (Luis Fabiano, 25, 50; Elano, 62-Drogba, 79).

 

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