La obra del fallecido escritor portugués José Saramago demuestra
la vocación justiciera de su escritura, transgresora y certera,
inflamable y resuelta, declaró el poeta peruano Arturo Corcuera.
En diálogo con Prensa Latina, Corcuera, Premio Casa de las
Américas, añadió que Saramago fue un ser lleno de humanidad y un
poeta luminoso que defendió la causa de los ofendidos, de los
indefensos.
En las protestas populares siempre estuvo en primera fila. La
última vez que se le vio en un acto público, no fue en un cenáculo
sino en el lugar donde la activista saharaui Amineto Haidar, hacía
una huelga de hambre para que el reino de Marruecos le permitiera
volver a su casa, recordó.
Corcuera, quien conoció al Premio Nobel literario recién
fallecido, añadió que fue un hombre que alternó acción y palabra y
era dulce y tierno, enérgico y decidido como muchas páginas de sus
libros.
La muerte de José Saramago nos deja solos en el planeta, añadió.