Siempre he admirado el ingenio y la precisión del poeta César
López, fundamentalmente cuando de bautizar un artículo, un evento,
algún acontecimiento cultural o un nuevo espacio se trata.
También es notable su elocuencia, basada en una muy vasta y
notable erudición, en su manera de introducir un tema, animar,
conducir o simplemente conversar.
De esto último se trata Cantidades rosadas de ventanas,
tertulia que mañana martes volverá a acontecer a las 4:00 p.m. en el
Centro Cultural Literario Habana (San Rafael entre Águila y
Galiano), del Centro Provincial del Libro y la Literatura en la
capital, donde comparecerán Lina de Feria y Nelson Simón.
La pasada cita fue pródiga. Charo Guerra, Basilia Papastamatíu y
Nancy Morejón, bajo la advocación de José Lezama Lima, leyeron
textos dedicados al gran duende de la calle Trocadero, algunos ya
conocidos por sus habituales lectores y otros inéditos. Pero todos,
unos y otros, de excelente factura y composición.
Estas voces, animadas por César, rindieron de tal modo homenaje a
uno de los más grandes símbolos de la cultura y el quehacer
literario de Cuba desde la poesía, en una entrega en la que se
conjugó belleza, entereza, fragilidad, energía y, al mismo tiempo,
una manera de decir peculiar y común que, sin embargo, mantiene
siempre sus características individuales.