Nadie pudo sospechar que esta última semana fue la última de
Gerardo Portillo Scull, un negro alto que a las noches habaneras de
los 60 entregó su voz cálida de príncipe convencido que el filin era
y es uno de los argumentos más rotundos de la trova cubana.
Pues nada, Portillo se fue a los 80 años, con una historia de
muchos trabajos y afanes, en la que compartió con las formaciones de
Elio Revé y la orquesta Cubaney, antes de amoldarse a la levedad del
combo de Senén Suárez y luego seguir a solas con una canción que le
pedían una y otra vez, como si fuera un himno, o un pacto con la
nocturnidad y la nostalgia: Canta lo sentimental, de Urbano
Gómez Montiel. Una canción que nos seguirá diciendo Portillo hasta
la eternidad.