A uno de sus fundadores y principales mentores, el Doctor Armando
Hart Dávalos, rindió hoy tributo el Seminario Nacional Juvenil de
Estudios Martianos, en el adiós a la trigésimo sexta de sus
ediciones, en el Memorial José Martí.
"El que con más pasión nos ha hablado del Maestro": así definió
al destacado intelectual cubano Misleydis Ramírez Tamayo, presidenta
del Movimiento Juvenil Martiano, al conferirle el Premio Patria, su
máxima distinción, en nombre de los "pinos nuevos" de la Revolución,
informa la AIN.
Además del reconocimiento y como obsequio por su cumpleaños 80,
Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria de la Unión de Jóvenes
Comunistas, entregó al Director de la Oficina del Programa Martiano
una obra del artista de la plástica Dausell Valdés inspirada en el
Héroe Nacional de Cuba.
En la clausura del XXXVI Seminario Nacional Juvenil de Estudios
Martianos también fue entregado un reconocimiento especial al Museo
Casa Natal de José Martí, a propósito del aniversario 85 de su
fundación y por su extraordinario aporte a la formación patriótica
de las nuevas generaciones de cubanos.
Premiados fueron una veintena de trabajos que seleccionó el
jurado entre 91 valiosos proyectos, experiencias pedagógicas,
investigaciones, audiovisuales, obras de teatro, danza y de las
artes plásticas, composiciones musicales y literarias, poesías y
softwares presentados en las ocho comisiones del foro juvenil.
Entre los lauros sobresale el Premio Especial, otorgado a la
pionera guantanamera Claudia Ortiz por su trabajo Baracoa en Martí,
y a Luis Miguel Rodríguez, de Sancti Spíritus, autor de una serie de
dibujos sobre el más univesal de los cubanos.
El jurado, que tuvo como presidenta de honor a la Doctora María
Dolores Ortiz, distinguió de esta manera la originalidad, el
conocimiento, la rigurosidad y el profundo amor a ese entrañable
amigo que es el hombre de La Edad de Oro, explícitos en ambas obras.
Osnay Miguel Colina, miembro del Buró Nacional de la UJC,
felicitó a los premiados y llamó a cada niño, adolescente y joven
cubano a estudiar a fondo la vida, obra y legado del Apóstol y,
sobre todo, a practicar sus ideas, a cultivar sus infinitas
virtudes.
Pensar y obrar martianamente constituye un imperativo para todos
los tiempos y significa, entre tantas otras cosas, tener una actitud
transformadora, consecuente e incorruptible ante la vida, enfatizó
el orador y recordó a otro grande de la historia patria, el
Generalísimo Máximo Gómez, muerto hace hoy 105 años.