Aunque Cuba le implantó el cuño de perdedores a Argentina y
Alemania, desafiar a Polonia no ha de imaginarse como un paseo por
la Alameda de Paula.
Los alemanes blanquearon a los polacos en dos encuentros y los
cubanos desquiciaron a los teutones, pero ello no garantiza que los
antillanos, aun cuando los apoya su público, incendien las naves
visitantes este fin de semana. La convicción de que cualquier
retención en el juego atenta contra el invicto y la posición en el
grupo eliminatorio, es la premisa que les permitirá a los de casa
partir a devolver las visitas con un vigoroso saldo de seis triunfos
sin revés.
Polonia viene repuesta de sus dos descalabros de apertura en
Stuttgart, pues le hizo una mueca a la afición gaucha al golpear dos
veces a los albicelestes. Entonces, igualados 2-2 con Alemania, los
rivales de Cuba esta semana no adoptarán poses contemplativas en el
Coliseo.
Las estadísticas primordiales marcan una diferencia sustancial
entre los polacos y los nuestros. Mientras los locales reparten la
ofensiva entre sus regulares y de esa manera les complican los
contragolpes a los oponentes, los europeos la han concentrado, en
considerable medida, en Jakub Jarosz, octavo entre los máximos
anotadores con 54 puntos, inferiores a los 67 de Joandry Leal,
ubicado sexto.
Igual acontece en otras aristas: en el ataque, el novato Fernando
Hernández supera al propio Jarosz; Robertlandy Simón aventaja por
amplio margen a Patryk Czarnowski en el servicio; Raydel Hierrezuelo
está muy por encima de Lukasz Zygadio como acomodador, y el líbero
Keibir Gutiérrez avanza bien distanciado de su homólogo Piotr Gacek,
en la defensa. Solo en el recibo los adversarios cantan con voz
prima.
Los alumnos de Orlando Samuels tienen probada una alineación
regular y entran en un periodo de consolidación del "team work",
pero sobrevendrán jornadas de fuerte intercambio de fuego, porque
los contrarios, que en estos inicios no se han mostrado al máximo de
sus potencialidades tras jugar en sus respectivas ligas, ya van
avanzando en una recuperación propiciadora de un alza en su
actuación, además de que, en breve, tendrán al público de su lado.
Cuba comienza su gira por Alemania, y aunque salga dispuesta a
repetir la blanqueada, una división de honores sería satisfactoria.
En Polonia y Argentina radicarán sus mayores opciones de triunfo.
Para no depender de lo que hagan sus enemigos en aras de
clasificar hacia la finalísima, y puedan redimirse por esfuerzo
propio, los caribeños han de trabajar en pos de ocho o más victorias
para liderar su grupo. Nada saludable sería verlos en la disyuntiva
de ajustar cuentas con la intención de concluir como el mejor
segundo lugar de las cuatro zonas.
Polonia, aun con todos sus estelares en nuestra capital,
representa la posibilidad de llevar otros conejos al redil.