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España tocada en Sudáfrica
“El fútbol funciona como ajedrez. También allí, las
reinas y los alfiles, las torres y los caballos pueden hacernos
regresar a una olvidada Edad Media, pero lo único que cuenta es la
muerte del rey, el mate. Y el mate, en el fútbol, es el gol”.
Vladimir Dimitrijevic, ex jugador serbio
Harold
Iglesias
No hay nada que describa mejor la sorpresiva derrota de España,
gran candidata al trono de la Copa, que la frase de Vladimir
Dimitrijevic.
El
gol de Gelson Fernandes cambió el panorama suizo.
Sí, sorpresiva, pues nadie antes del desenlace pudo haber
presagiado que Suiza vencería 1-0.
A los españoles en el continente africano no les ha ido bien.
Hace poco más de un año, el 24 de junio del 2009 para ser exactos,
Estados Unidos cortó su racha de 35 partidos invictos y 15 victorias
consecutivas, al batirlos 2-0 en las semifinales de la Copa
Confederaciones, ¿dónde?, en la propia Sudáfrica. Ayer
caprichosamente un jugador de origen africano, el helvético
descendiente de caboverdianos Gelson Fernandes, blandió la espada al
minuto 52.
Usted podrá increparme, pero la trillada frase de que los latidos
ibéricos carecen de la energía necesaria a la hora cero, aflora
nuevamente.
Es cierto, contrasta con su abrumador dominio —74% de posesión
del balón durante los 90 minutos— calidad, como casi siempre sucede,
de sus piezas, e incluso sus intenciones de franquear la
impenetrable defensa rival, que prácticamente dispuso de sus 11
elementos en ese sector, como planteamiento táctico exitoso de
Ottmar Hitzfeld.
Además, del Bosque mandó a la carga a su caballería y alfiles, el
esquema varió hacia uno netamente ofensivo con la entrada de
Fernando Torres, Pedro y Jesús Navas. Ahí estuvo la clave, faltó esa
sed que definiera ante las redes de Diego Benaglio, que
permanecieron inmaculadas, prolongándose así a 484 minutos
consecutivos el tiempo récord de los suizos sin permitir goles en
campeonatos mundiales.
España recaló en una página olvidada de su historia y ahora pesa
sobre sus hombros el cartel de pseudocontendientes, justo en el
partido 50 que celebran en magnas citas balompédicas. Pero ojo, a
pesar de la herida "la fiera" continúa con vida y este chasco
inicial no trunca sus aspiraciones, amén de empañar un tanto su hoja
de servicio ante los helvéticos: primer revés en 19 confrontaciones
particulares. ¿La furia roja? palideció de tono y momentáneamente
mira a su verdugo y a Chile desde la barrera.
GOLEADA CHARRÚA SILENCIA VUVUZELAS
Sí de algo puede usted estar convencido es que la cara de los
elencos de Uruguay y Sudáfrica la víspera, no fue la misma de la
apertura. La garra charrúa hizo honor a su mote, silenció las miles
de vuvuzelas de la afición congregada en el Loftus Versfeld, de
Pretoria y selló una goleada de 3-0 sobre los anfitriones que los
pone casi en octavos y prácticamente despide de la competición a sus
oponentes.
Oscar Washington Tabares apostó por un fútbol de ataque, con la
inserción de Edinson Cavani, Jorge Fucile, y Diego Pérez para
hacerle la segunda a Diego Forlán.
Sumémosle la baja de presión que significa encarar a un once
"distante" de la calidad de Francia y poder contar con todo su
engranaje durante la totalidad del choque.
El "cachabacha" se comportó como lo que es: un verdadero líder.
Subía, reclamaba los balones, creaba espacios, alimentaba a sus
compañeros hasta que en el minuto 24 se inventó una jugada y entre
dos defensas lanzó el mortífero derechazo que en su feliz
trayectoria hacia las redes, rozó a Aaron Mokoena y dejó sin
opciones a Itumeleng Khune. El propio guardameta vestiría la casaca
de villano en el 84, al barrer, en calidad de último hombre a Luis
Suárez, acción que le mereció roja y decretó el penal favorable a la
celeste, cobrado magistralmente por ¿quién?, ningún otro que Forlán.
La sentencia llegó de la testa de Álvaro Pereira casi cuando se
bajó el telón (min 94). Forlán se reivindicó y la garra charrúa mira
fijamente a los octavos de final.
OTRO TONO DE ROJO
Juego abierto, mucho flujo por las bandas y merecida victoria de
1-0 sobre Honduras fueron los argumentos con que Chile ratificó en
el debut su buen momento futbolístico. Matías Fernández, Alexis
Sánchez, Mauricio Isla y Arturo Vidal, se encargaron de taladrar la
estrategia defensiva de los catrachos con buena combinación de ideas
y talento, unido a la magia de Jorge Valdivia, cerebro del accionar
chileno.
A pesar de la superioridad de la armada de Bielsa, el gol llegó
casi por fortuna, tras una veloz internada y centro del lateral
derecho Mauricio Isla, que golpeó a Jean Beausejour y entró en la
portería de Noel Valladares. Eso marcó la sentencia en el minuto 34,
y el fin de la racha negativa de los australes en Copas del Mundo,
que databa de 1962.
Dos tonos de rojo en este apartado H: una España sangrante y un
Chile que destila júbilo. |