A 179 ascendió este martes la cifra oficial de muertos en los
choques interétnicos en el sur de Kirguistán, mientras mil 879
personas resultaron lesionadas y crece el número de refugiados.
Uzbekistán anunció esta jornada que a su territorio cruzaron unos
100 mil desplazados, en su mayoría niños, mujeres y ancianos, gran
parte de ellos acogidos en una ciudadela de tiendas de campaña
especialmente construida en la zona fronteriza, reporta Prensa
Latina.
Medios de prensa locales afirman que la situación entre la masa
de refugiados se agudiza debido a la creciente carencia de
alimentos, agua y medicamentos, lo que llevó a Tashkent a reclamar
ayuda internacional.
En las sureñas regiones de Osh y Dzhalal-Abad, aunque los
disparos se hicieron menos frecuentes, a los hospitales llegan a
diario decenas de heridos, muchos con lesiones de balas o armas
blancas.
La propia presidenta interina kirguisa, Rosa Otunbaeva, reconoció
que el número de fallecidos puede ser mucho mayor, pues las familias
sepultan a sus allegados sin informar de los decesos a los
hospitales o la morgue.
Otros cadáveres permanecen sin recibir sepultura en las calles o
quemados dentro de casas incendiadas.
Medios de prensa locales revelaron que el ex gobernador de la
región de Dzhalal-Abad Paizulle Rajmonov pudiera ser uno de los
organizadores de la explosión de enfrentamientos fratricidas, un
repetición de los acaecidos hace 20 años.
En junio de 1990, dos divisiones de paracaidistas soviéticos
debieron sofocar los enfrentamientos entre kirguisos y uzbekos en la
región de Dzhalal-Abad, donde oficialmente pereció un millar de
personas, y unas cinco mil, según fuentes alternativas.
Para ayudar a resolver la situación de los refugiados, China
anunció un aporte de unos 735 mil dólares, mientras la Organización
de la Conferencia Islámica desembolsó 250 mil.
Por otra parte, la aerolínea rusa S7 y la Kyrgyzstan Airlines
suspendieron sus vuelos a Osh, ciudad cabecera de la región del
mismo nombre, considerada la capital sureña de Kirguistán.