Casi 120 personas murieron y 1 500 resultaron heridas en los
últimos tres días durante choques violentos entre miembros de las
etnias kirguiz y uzbeka, en particular en la ciudad de Osh, la
segunda en importancia de Kirguistán.
Los enfrentamientos también estuvieron marcados por el incendio
de numerosas viviendas, comercios, bancos, centros docentes y la
implantación del toque de queda por el gobierno provisional de Rosa
Otunbaeva.
Por su parte, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva,
integrada por Armenia, Belarús, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán,
Rusia y Uzbekistán, analiza el posible envío de una fuerza
pacificadora a territorio kirguiz.
Rusia ya trasladó 300 hombres de la 31 brigada de las tropas de
desembarco, los cuales arribaron a la base militar de Kent, en las
afueras de Bishkek, la capital de Kirguistán.