El texto del Instituto Oakland, que analiza la reforma agraria en
más de 30 países africanos, asegura que estas maniobras las está
llevando a cabo una filial del BM, la Sociedad Financiera
Internacional (SFI), y pone el acento en las políticas liberales
impuestas por la entidad financiera a los países africanos y la
monopolización por parte de grupos extranjeros de las mejores
tierras de cultivo, en un momento en que está seriamente
comprometida la seguridad alimentaria del continente.
Los autores del informe, Anuradha Mittal y Daniel Shepard,
aseguran que "tras la crisis alimentaria y financiera del 2008, el
BM debería estar jugando un papel decisivo a la hora de garantizar
la seguridad alimentaria de los países en desarrollo", cuando, en
realidad, "los hechos revelan que hace todo lo contrario a través de
sus programas de Acceso a la tierra y El mercado de la tierra para
la inversión".
El prólogo del informe del Instituto Oakland señala: "África
tiene necesidades de inversión en la agricultura, pero no de
políticos que permitan a los inversores extranjeros cultivar y
llevarse la producción a sus propios pueblos en detrimento de las
poblaciones locales (¼ ) Estos políticos
están haciendo daño a África, agravando los conflictos por el agua y
la tierra (¼ ) África no puede ser una
mercancía con la etiqueta de abierto para todos".