De primeras veces

Harold Iglesias

Marcada por la ocurrencia de eventos "primerizos", escasez de goles y expulsiones ha estado esta edición mundialista de Sudáfrica’10 hasta el momento.

Keisuke Honda, doble satisfacción, gol y victoria tras su cumpleaños 24.

Inicio del "continente negro" como sede de la fiesta futbolística, primera vez que Japón, con cuatro participaciones, consigue un triunfo fuera de casa, primera vez que Dinamarca cede en un choque inaugural, incluida la carga que un autogol representa, caprichosamente también, su número uno al máximo nivel.

Si bien los elencos africanos abrieron el ruedo ansiosos de alegrar a su afición, la suerte y los contrarios se les antojaron adversos, pues solo Sudáfrica —igualó a uno con México—, y Ghana, —se impuso 1-0 a Serbia—, pudieron escapar del maleficio en el que cayeron Nigeria, Argelia y Camerún, y del cual no se sabe el veredicto de Costa de Marfil, a punto de estrenarse hoy ante un complicadísimo Portugal.

Por el contrario la fortuna, acompañada de una alta dosis de buen fútbol, se unió, como ha ocurrido desde 1938, a Holanda en la apertura. Los tulipanes preservaron inmaculado el casillero de derrotas al imponerse 2-0 sobre los daneses.

Pero para aquellos que dan cabida a la superstición, ojo con este desafío, malos augurios ha arrojado la historia sobre los equipos que se han beneficiado en estas instancias de un autogol: Alemania en 1954 y Francia en 1998, son los únicos que han alzado la Copa tras una situación similar de las 30 atestiguadas. Hoy Simon Poulsen, defensa central de la "dinamita roja", vistió sobre sus hombros la casaca de villano.

Justo reconocer que entre esos dos viejos conocidos (su primer duelo data de los Juegos Olímpicos de 1912) casi todo está dicho sobre la grama. La paridad que exhiben se resume en 11 victorias de la "oranje", siete para los daneses y diez empates. Por si fuera poco, gran parte de los jugadores de Dinamarca militan en clubes holandeses, de ahí el nudo de presión tejido en el medio campo durante 90 minutos. Aun con tales agravantes, los tulipanes mostraron su fino estilo y bouquet a la hora de circular el balón contra uno de sus más enconados rivales europeos.

INSPIRACIÓN NIPONA

Parece un tanto alocado, pero fue por primera vez que el entrenador de Japón, Takeshi Okada, incitara a sus discípulos a imitar el buen juego de Alemania el domingo, para salir airosos fuera de pronóstico sobre Camerún.

"Vimos a Alemania y quisimos tener un ataque similar, con pases del balón, y les reiteré (a los jugadores) en el descanso que fueran más precisos y que se acordaran de tocar más", dijo en conferencia de prensa.

Okada explicó que su estrategia fue presionar "mucho" al rival en la primera mitad "y en la segunda buscamos jugar con su ansiedad". Así su nave pasó de ser la "cenicienta" del grupo E a seria aspirante para colarse en los octavos de final.

Otra coincidencia, justo un día después de su cumpleaños 24, el centrocampista Keisuke Honda, estrella nipona, anotó la diana triunfadora.

A PUNTO DE OTRA PRIMERA VEZ

Eso casi consigue Paraguay, que abrió el marcador ante el campeón vigente Italia, aunque de haberlo hecho no se hubiera reflejado la realidad. La azurri se alió con la lluvia y tocó, controló los tiempos, se deshizo de las cadenas del catenaccio que siempre la atan. El desenlace bien pudo ser mejor para los bambinos que el 2-0 guardado en su memoria desde 1950, pero esta vez adivinen: empate 1-1 para dos armadas que deben obtener visado a la siguiente ronda.

Todavía en el largo camino por recorrer, pendientes están otras primeras veces, ¿alzarán España u Holanda la Copa? ¿Superarán la cifra de 28 en Alemania’06 el total de expulsiones? ¿Será inferior al 2,21 de Italia’90 el promedio de goles? Solo el 11 de julio se sabrá.

 

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