BARACOA,
Guantánamo.— Un taller científico en homenaje a Fermín Valdés
Domínguez, sesionó ayer en esta ciudad con el objetivo de analizar
diferentes facetas de su vida y obra. El Médico de los Pobres fue el
calificativo con el que los baracoenses denominaron al competente y
desinteresado patriota y humanista, de quien este domingo se cumplió
el centenario de su muerte.
Alejandro Hartmann, Historiador de la Ciudad Primada dijo a la
AIN que gracias a un baracoense, el ya desaparecido Hiram Dupotey
Fideaux, se conocen los aspectos más esenciales de la vida del autor
del Diario de Soldado. Dicho testimonio se recopiló en cuatro
volúmenes publicados entre 1972 y 1974, y abarca los sucesos
ocurridos en la manigua desde el 6 de junio de 1895 hasta el 7 de
octubre de 1898.
La ensayista Mary Ruiz de Zárate, evaluó al documento como una
joya literaria, y muestra excepcional del juicio crítico de aquel
mambí, que organizó la Sanidad Militar en Las Villas, representó a
Camagüey en la Asamblea de Jimaguayú, fue ayudante de Máximo Gómez,
y participó con Antonio Maceo en la Batalla de Mal Tiempo.
En su trayectoria figura la edición del Diablo Cojuelo,
periódico de efímera vida; se destaca además, su tenaz defensa de la
inocencia de los ocho estudiantes de medicina, fusilados por España
el 27 de noviembre de 1871, proceso en el que se vio involucrado y
salvó milagrosamente la vida.
Las palabras y valoraciones realizadas durante la cita científica
por integrantes de la Unión de Historiadores de Cuba y de la
Sociedad Cultural José Martí, fueron un justo homenaje al insigne
revolucionario.
Una tarja en honor al doctor Fermín Valdés Domínguez, fue
develada ayer en la vivienda que habitó en esta ciudad, entre
1888-1893, ese revolucionario y entrañable amigo del Apóstol de la
independencia cubana, José Martí. En la calle Martí número 114,
esquina a Maraví, en las cercanías del malecón de la Ciudad Primada,
radica el inmueble en el cual residió Valdés Domínguez durante los
años que precedieron a la guerra necesaria, iniciada en la Isla el
24 de febrero de 1895.
Durante esa época en que, además de ejercer la medicina, realizó
una amplia labor de proselitismo, el patriota fungió como delegado
del Partido Revolucionario Cubano en la localidad, a propuesta de
Martí.