El presidente estadounidense, Barack Obama, realizó este lunes su
cuarta visita a la región del Golfo de México, impactada por un
derrame petrolero que se ha extendido por 56 días.
Obama arribó a la pequeña ciudad costera de Gulfport, en Misisipi,
en lo que constituye la primera etapa de un periplo de 48 horas no
sólo por esa zona sureña, sino también por los estados de Alabama y
Florida, más al este, reporta Prensa Latina.
El gobernante planificó una serie de reuniones con los encargados
de las operaciones que intentan detener el flujo de crudo de un pozo
ubicado a 1,5 kilómetros por debajo del nivel del mar.
Obama visitó la costa del Golfo el 2 y 28 de mayo, así como el 4
de junio, donde defendió la respuesta de su administración ante la
mayor catástrofe ambiental que ha sufrido el territorio nacional.
Hasta el momento, las críticas y presiones a la Casa Blanca están
basadas en el reclamo de medidas más enérgicas para enfrentar la
tragedia, causante, además, de la muerte de 11 trabajadores.
Mientras, la víspera venció el plazo dado por las autoridades
estadounidenses a la British Petroleum (BP) para aplicar métodos más
eficaces en la contención del fluido y la limpieza de una extensa
área contaminada.
En una entrevista concedida al sitio digital Politico, Obama
calificó la actual situación de 11 de septiembre ecológico.
De la misma forma que los atentados al World Trade Center
modificaron la visión de Estados Unidos sobre sus vulnerabilidades,
lo ocurrido ahora cambiará la visión sobre el ambiente y la energía,
dijo.
Por su parte, David Axelrod, consejero de la mansión ejecutiva,
afirmó ayer en declaraciones al programa Meet the Press, que el
mandatario presentará durante una alocución al país, el plan de su
gobierno para enfrentar la catástrofe.
El boquete ha provocado el vertimiento de entre 20 mil y 40 mil
barriles diarios (de 3,2 a 6,3 millones de litros) de hidrocarburo a
las aguas del Golfo, desde que el 20 de abril explotó y se hundió la
plataforma de perforación Deepwater Horizon, de la BP.