El movimiento cooperativo y campesino cubano fomenta la siembra
de árboles frutales en fincas integrales forestales, con lo cual
ayudan a mitigar los efectos del cambio climático sobre la
superficie de los suelos.
La estrategia comprende el uso de biofertilizantes orgánicos,
humus de lombriz y técnicas agroecológicas que posibiliten el
cuidado del medio ambiente, dijo hoy a la AIN Carlos A. Díaz Más,
director forestal nacional.
Díaz Más explicó que en estas áreas se desarrollan producciones
de alimentos de ciclo corto, crianza de ganado, aves de patio,
carneros y cerdos, con los cuales el productor mantiene la
rentabilidad de la finca.
Maria Esther González, especialista de la empresa forestal
Mayabeque, en la provincia de La Habana, dijo a la AIN que el
colectivo está al 130 por ciento de cumplimiento del plan de siembra
de posturas, al superar en 20 mil el programa previsto para la
etapa.
González señaló que laboran en el llenado de bolsas con
tamarindo, casuarina, níspero, paraíso y mamey entre otros frutales,
así como en la preparación del vivero.
Con una superficie boscosa actual del 25,7 por ciento, Cuba se
sitúa como uno de los países del mundo y primero en América Latina,
con crecimiento forestal en los últimos 50 años.
Desde 1997, la Isla cuenta con la Ley No. 81 del Medio Ambiente,
que marcó un salto cualitativo en la legislación y la
institucionalidad ambiental y ha sido reconocida por expertos y
organismos especializados, como una ley moderna y comparable a los
más avanzados cuerpos jurídicos ambientales internacionales.