Aunque lógicamente apuesta más por el ganado mayor, Cuba
incrementa el menor, fuente barata de carne y leche de alta calidad,
como parte de los esfuerzos para mejorar la alimentación humana.
Es un programa en pleno auge e incluye conejos, ovinos y
caprinos, dijo a la AIN el médico veterinario Francisco Felipe
Verdecia, representante en las provincias orientales de la Sociedad
de Ganado Ovino-Caprino, de la Asociación Cubana de Producción
Animal (ACPA).
Con larga experiencia, el especialista señaló que se trata de
animales poco exigentes en la alimentación y el país tiene buenas
condiciones naturales para su fomento.
Además, añadió, los criadores actuales son técnicos de la rama
agropecuaria o personas instruidas en general, por lo que asimilan y
aplican rápido los conocimientos.
Precisó que la ACPA y la Unidad de Ganado Menor de la delegación
territorial del Ministerio de la Agricultura en la provincia de
Granma ayudan a establecer fincas autónomas en la producción de
alimentos para los animales.
Los criadores, muchos con tierras adquiridas en usufructo,
trabajan muy fuerte por la protección del medio ambiente y la
sustentabilidad de la inversión, lo cual exige sembrar pastos y
forrajes resistentes a las variaciones del clima, explicó.
Verdecia informó que entre 2008 y 2009 la masa ovina de Granma
creció en 21 mil cabezas y en 11 mil la caprina, la primera con
predominio de la raza pelibuey, criolla muy resistente a la
condiciones climáticas de la Isla.
Dijo que los criadores cubanos cruzan cabras de las razas
anglo-nubia, toggenburg, boer, mancha, alpina y saanen con la
criolla, para aumentar la capacidad reproductiva y las
potencialidades de carne y leche.
La empresa pecuaria Manuel Fajardo, de Granma, tiene el único
hato cubano de cabra criolla con calidad registrada por su valor
genético, recordó.
Desde la antigüedad el hombre emplea ovinos y caprinos también
como fuentes de abonos naturales, fibras y pieles.