Fidel en 1960

Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!

(Fragmentos del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de clausura del primer congreso revolucionario de la Federacion Nacional de Trabajadores de Barberías y Peluquerías, efectuado en el teatro de la CTC, el 7 de junio de 1960).

El porvenir de Cuba no tiene recaída posible; el porvenir de Cuba está más asegurado que nunca (APLAUSOS), porque ya somos dueños de lo nuestro, y hacemos, con lo nuestro, lo que estimamos más conveniente a nuestros intereses. Ya podemos dedicarnos al trabajo, ya podemos dedicarnos a hacer nuestra propia economía, a labrar nuestro porvenir económico; y por tanto, nuestro éxito en ese orden está asegurado, cualesquiera que sean las medidas que se tomen contra nosotros. Y desde luego, ¡en cada medida que tomen habrá siempre la contramedida nuestra! (APLAUSOS.)

Y así, frente a cada agresión económica, una medida revolucionaria más, ¡que quizás quedemos parejos el día que los cubanos seamos absolutamente dueños de todo lo que haya en Cuba! (APLAUSOS.) Luego, no tenemos nada que temer. Afrontar la lucha con decisión y optimismo, porque nunca hemos tenido más razón ni más seguras perspectivas de éxito, nunca hemos tenido mejor oportunidad.

Ha tenido problemas la Revolución, pero todo el mundo sabe por qué. No ha sido por cuestiones de vecindad, ha sido por cuestiones de intereses económicos. No habría tenido problemas la Revolución si nuestras tierras no hubiesen sido extranjeras, no hubiesen estado en manos extranjeras; no habría tenido problemas la Revolución si nuestros servicios públicos no hubiesen estado en manos extranjeras; no habría tenido problemas la Revolución si la economía del país no hubiese estado en manos extranjeras. Y porque manos extranjeras eran las que poseían nuestros recursos y nuestra economía, la Revolución ha tenido problemas con el "vecino del Norte", que no habría tenido de no haber mediado esos intereses. Y la Revolución no tenía otro camino que escoger, porque si la Revolución se hubiese plegado ante esos intereses, no habría sido Revolución. La Revolución ha tenido problemas, porque nuestras riquezas estaban en manos extranjeras. Y los problemas, absolutamente todos, han tenido ese origen, y lo que digo no es nuevo para los cubanos, todos los cubanos lo sabían, todos los cubanos sabían que cualquier Revolución que afectara intereses norteamericanos tendría problemas. Luego, la culpa no la tiene Cuba, la culpa no la tiene la Revolución, ¡la culpa la tienen las manos voraces que habían echado garra de nuestras riquezas! (APLAUSOS.)

Por tanto, podemos mirar el porvenir con valentía y con fe. Los talentos no abundan, realmente, como para que tengamos nada que temer de los que tantas equivocaciones cometen, y que lo mismo que se han equivocado en todos sus pasos acerca de Cuba, no le quede a nadie la menor duda de que seguirán equivocándose, de que seguirán estrellándose contra la entereza de nuestro pueblo, de que seguirán fracasando y de que en realidad lo mejor sería, para ellos y para Cuba, que recapacitaran, porque si el error los sigue conduciendo por el camino funesto de la agresión, mal para Cuba, ¡pero peor para ellos! (APLAUSOS.)

Nosotros a la larga seremos vencedores. ¡Nosotros a la larga, seremos vencedores en cualquier circunstancia, lo mismo frente a la agresión económica que frente a la agresión militar! Nosotros a la larga seremos vencedores, y con nuestra victoria puede ser que los pueblos hermanos de América Latina también despierten. Y esos pueblos, tarde o temprano, seguirán el camino de Cuba. Y no en vano la admiración que sienten por nuestro pueblo, porque nuestro pueblo no los defraudará. Cuba no se desteñirá, Cuba sabrá estar a la altura de las circunstancias, Y, en cualquier circunstancia, la lucha de Cuba ayudará a la liberación de los pueblos de América Latina; aunque traten de ponernos un cordón sanitario, venciendo económicamente ante las agresiones de ese orden, o venciendo militarmente ante las agresiones militares, el ejemplo de Cuba será el ejemplo que seguirán los pueblos hermanos de América Latina, más tarde o más temprano.

De todas formas, la Revolución Cubana —como decíamos el 1ro. de Mayo— es una realidad en la historia del mundo, de esas realidades que, mal que les pese a los que no se resignan a ellas, será una realidad que no podrá borrarse. Nosotros somos hoy la primera trinchera de América. Las masas humildes de todos los pueblos de este continente miran hacia Cuba, llenas de esperanza, y no vacilan en afirmar —sin vacilación alguna— que Cuba es su ejemplo, que del triunfo de Cuba depende su triunfo. Y ese es el papel que los cubanos estamos desempeñando en la primera trinchera de América, ¡y esa trinchera la sabremos defender! ¡Esa trinchera no la tomarán jamás los enemigos de nuestras nacionalidades y de nuestros hermanos de América Latina! ¡Esa trinchera se mantendrá firme e invencible!, porque los que estamos en ella, los que tenemos el privilegio de estar en esa trinchera, no la perderemos; los que tenemos el privilegio de jugar este rol que Cuba está jugando en la historia de este continente, sabremos estar a la altura de las circunstancias, con la seguridad de que venceremos, vencerá nuestro pueblo; ¡cueste lo que cueste, vencerá nuestro pueblo! Porque sus hijos están decididos a defenderlo, porque sus hijos tienen el valor, el patriotismo y la unión que en una hora como esta se necesita, porque sus hijos han dicho: ¡Patria o Muerte! (APLAUSOS.) Y han dicho ¡Patria o Muerte!, porque esa es la consigna de cada cubano. Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!

(OVACIÓN)

 

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