Debut en la Liga

Vísteme despacio que…

ALFONSO NACIANCENO

Mesurados y radicales encontré el fin de semana. Unos decían que los voleibolistas debieron ganar los dos partidos en tres sets; otros, condescendientes, reconocieron los resultados contra Argentina con cierta lógica mundana.

Foto: Ricardo López HeviaEs conocida la afición de los cubanos por el voli, y no pocas veces nos atrapan esos deseos de terminar las cosas tan pronto las empezamos, pero ante cualquier añoranza prevalece la realidad: los gauchos tienen clase, y al mismo tiempo a los antillanos les favorece, para acoplarse, jugar con intensidad este principio.

Vinieron a la Isla sudamericanos que ocupan plazas en elencos de Italia, Rusia, Puerto Rico, aunque la mayoría sobresale en su país. De octubre a abril cumplen esos compromisos y durante el periodo de competencias el entrenamiento diario ocupa un tiempo limitado, cede terreno a los dos o tres desafíos semanales, que conducen a la maestría deportiva.

Los nuestros —no solo ahora que la situación económica impone adiestrarse más en casa— siempre han partido de una preparación fuerte, esmerada, hasta situarse al tope de sus potencialidades, que les permite participar en los eventos con una excelente base física. Así lo apreciamos viernes y sábado en el Coliseo.

¿Dónde afloraron las dificultades de los cubanos? En la fluctuante concentración de la atención para enfrentar a un rival con variados recursos en pos del triunfo, lo mismo en tres que en cinco sets. Ello, unido a la falta de ritmo, provocó que el equipo local por momentos pareciera detenido en el tiempo, terminaba un parcial arriba tras una vigorosa reacción, e iniciaba el siguiente permitiéndole una racha de puntos al adversario.

Lo mejor que le ocurrió a los de casa fue jugar nueve parciales, amén de que todos quisiéramos victorias rápidas. La formación regular necesita de ese rigor para ajustarse, máxime cuando respecto al opuesto —llamado a marcar más de 20 puntos por encuentro— no hay definición, alternan Rolando Cepeda y Fernando Hernández, el segundo de alto rendimiento en este inicio. Sería provechoso que se mantuviera, por sus destructivos servicios y ataques.

Tampoco abundan las opciones para cambiar entre los auxiliares. Detrás de Wilfredo León y Joandri Leal tuvo su oportunidad Henry Bell, con las habilidades propias de quien posee experiencia, pero sus 1,88m de altura le obligan a sacar un extra para escabullirse entre bloqueadores por encima de los dos metros de talla.

Igualmente alternaron los pasadores, y es lógico cuando se precisa variar las acciones en busca de una reacción. El tema es ir hallando los voleibolistas esenciales de la formación, sin pausa¼ sin prisa.

Este primer fin de semana, además de dejar un par de victorias, sirvió para ver el comportamiento de cada hombre e irse haciendo una idea de cuáles serán los regulares para los compromisos ante Alemania y Polonia.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir