Más de un centenar de bibliotecas y áreas especiales de lecturas
para invidentes funcionan este viernes en los principales núcleos
poblacionales de todo el país, con vistas a garantizar el acceso a
la cultura de esas personas.
La primera biblioteca institucional en Cuba se fundó en 1943 en
la escuela para ciegos Varona Suárez y hoy sus instalaciones cuentan
con más de cinco mil títulos en diversos soportes, lo que la
convierte en la mayor del país.
José Díaz Roque creó en Cienfuegos, hace 30 años, la primera área
especial de lectura para ciegos, experiencia que se extiende por
toda la Isla, con provincias que tienen una en cada municipio.
Esos centros cuentan con textos impresos en sistema Braille y
algunos de ellos con obras grabadas en discos y casetes, o en
formato digital.
Laboran en esas instituciones bibliotecarios invidentes o no que
dan lo mejor de sí para atender sus usuarios especiales, por lo cual
merecen una felicitación este siete de junio, día del trabajador del
sector.