El
trasiego descontrolado e irracional de los más diversos productos
continúa provocando la pérdida de miles de litros de combustible, el
despilfarro del transporte, y hasta el deterioro de los artículos en
innumerables ocasiones. No existe justificación alguna para
proseguir el cruceteo innecesario de algunos productos de un lugar a
otro.
Esa práctica, calificada con razón por Raúl como "cruceteo
insensato y absurdo", se ha convertido en un verdadero azote, capaz
de asomar por doquier, como ha venido sucediendo en Villa Clara, lo
cual obligó en fecha reciente a convocar una importante reunión a la
que Granma tuvo acceso.
Las conclusiones más significativas de este encuentro derivaron
en la necesidad de desterrar la vieja práctica de esperar a que todo
venga normado desde "arriba", y cambiar la mentalidad de modo que
comencemos a pensar un poco más en todo aquello que pueda generar
eficiencia, según declaró el vicepresidente del Consejo de Ministros
y ministro de Economía y Planificación Marino Murillo Jorge, quien
presidió la actividad.
El intercambio, en el que también participaron las máximas
autoridades del Partido y el Gobierno en el territorio, Julio Lima
Corzo y Alexander Rodríguez Rosada, respectivamente, además del
ministro de Comercio Interior, Jacinto Angulo Pardo y empresarios de
la provincia, demostró que la mayoría de las veces las soluciones a
este añejo problema dependen de una decisión interna, de un mínimo
de recursos, de una pequeña inversión, o incluso, de aplicar lo
establecido, para lo cual no es necesario hacer muchas consultas,
solo basta poner a funcionar las neuronas.
Si no, cómo explicar que el Grupo Empresarial VICLAR, poseedor de
varios talleres de producciones locales en los municipios, no
dispusiera de un sistema que le posibilitara vender directamente en
los Mercados de Artículos Industriales (MAI) de esos territorios,
impedimento que los obligaba a trasladar todos los artículos para
concentrarlos en la Empresa Universal, ubicada en Santa Clara, y
desde allí volver a distribuirlos a los municipios, se preguntó
Murillo.
Por esa incomprensible razón, lo creado por VICLAR en Corralillo,
por ejemplo, un territorio distante a más de 100 kilómetros de la
capital provincial, debía ir primero a esta ciudad y regresar luego
a ese apartado lugar, cuando lo lógico sería cumplir el
procedimiento establecido por el MINCIN, y que permite realizar la
transacción de manera directa, para solo traer a la provincia
aquello que no deba volver a los municipios.
Lo inaceptable es que, como explicó el Ministro de Comercio
Interior, existían las vías para evitar ese inadecuado
procedimiento, causante, solo en lo que va de año, del derroche de
más de 13 000 litros de combustible, además de almacenes llenos de
productos ociosos.
La comercialización del huevo resultó otro tema que halló
solución con un simple ejercicio de pensamiento. Hasta este momento
el acopio y la distribución de ese alimento estaba centralizada en
Santa Clara, cuando, en aras de la racionalidad, lugares como
Camajuaní, que produce más de dos millones de unidades, pudieran
entregarlo directamente a municipios cercanos como Remedios,
Caibarién o la propia cabecera municipal, entre otros.
Sin embargo, la insensatez obligaba al huevo a viajar a Santa
Clara, desde donde volvía a los mencionados territorios, con el
consiguiente gasto de combustible, transporte y una doble o triple
manipulación capaz de ocasionar su deterioro.
La medida indicada resultó muy sencilla: crear un centro de
recepción y comercialización en Camajuaní, que ahorrará más de 1 400
litros de combustible al mes.
La indicación de estudiar la desconcentración de la distribución
de la merienda escolar por parte de la Empresa Cárnica, pudiera
generar una economía casi del 50 % del combustible en el caso de los
municipios de Santa Clara, Manicaragua y Ranchuelo, los que para
recoger el producto, hasta ahora deben viajar diariamente a la
empacadora ubicada en Vega de Palma, Camajuaní.
Una solución razonable sería, como expresó el presidente del
Gobierno en la provincia, Alexander Rodríguez Rosada, crear un
centro adicional de recepción en Santa Clara, como el ya existente
en Sagua la Grande, adonde pudieran acudir los mencionados
territorios, lo cual acortaría la distancia a recorrer, una opción
viable que no lleva tantos trámites para concretarla.
Nunca se sabrá cuánto combustible malgastó la confitera de
Caibarién, cuyas producciones de bombones, sorbetos y galletas,
entre otras golosinas —comercializadas en divisa—, durante mucho
tiempo, debían ir primero a Cienfuegos, del extremo norte al extremo
sur, antes de ser retornadas a Villa Clara por la entidad
comercializadora. Pero nadie pensó en crear un mecanismo como el
actual, que permitiera distribuir directamente esos productos en el
territorio, con el consiguiente ahorro de recursos.
El tema de la transportación de mercancías para la corporación
CIMEX, cuya logística se encuentra ubicada en la vecina provincia de
Cienfuegos —desde donde es trasladada a los diferentes municipios de
Villa Clara—, también generó polémica.
Tomando en consideración que una parte de esos contenedores
viajan desde Ciudad de la Habana por ferrocarril, se orientó
estudiar la factibilidad de trasladar algunas mercancías
directamente a la provincia, lo que también economizaría recursos.
Otras situaciones analizadas que demuestran el conformismo
asumido por algunos funcionarios fue la distribución de cerveza
embotellada, derivadas de la pérdida de una logística que, al decir
del Ministro de Economía y Planificación, toda la vida existió y es
factible de recuperar.
De rescatarse, como se indicó, los llamados camiones parrilleros,
con mayores condiciones y capacidad para transportar la bebida, se
evitaría la excesiva manipulación del producto y el "viajeteo" del
preciado líquido de un almacén a otro que tantos gastos ocasiona.
Relacionado con el tema, surgieron otras inquietudes, en
especial, con la cerveza dispensada, que evidenciaron la falta de
iniciativa de algunos cuando de prestar un buen servicio al usuario
se trata.
¿Qué obliga a que los toneles viajen largas distancias en una
rastra a pleno sol, preguntó Murillo? A nadie se le ha ocurrido
techar esos camiones, a fin de proteger la bebida y que el pueblo
pueda consumirla en mejor estado, reflexionó.
Al respecto, el primer secretario del Partido en Villa Clara,
Julio Lima Corzo, indagó sobre los obstáculos que limitan la venta
de la dispensada en los restaurantes, lo cual pudiera significar un
alivio para el bolsillo de los usuarios, obligados hoy a pagar hasta
18 pesos por una cerveza, cuando pudieran adquirirla a seis.
Los ejemplos señalados constituyen solo un pálido reflejo de lo
que ocurre en la mayoría de los lugares con la gestión de los
recursos del Estado, según criterios del primer secretario del
Partido en Villa Clara, quien llamó a continuar esta cruzada por el
control y la racionalidad.
El profundo análisis realizado, la agudeza de las críticas y las
soluciones encontradas demostraron cuánto falta por recorrer aún en
el camino de la eficiencia económica y cuántas reservas de ahorro
existen en los más diversos lugares.
Solo que es necesario mayor iniciativa y responsabilidad de
quienes están encargados de administrar los bienes del Estado. Ellos
—como diría el título de un famoso libro—, todos los días deben
"Pensar en grande", única forma de estar a la altura del momento
histórico en que vivimos.