La asistencia humanitaria a quienes en Guatemala sufren las
consecuencias de los desastres es hoy una de las prioridades del
plan para la reconstrucción del país.
En total son cuatro los ejes de trabajo del proyecto presentado
por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED)
para enfrentar la catástrofe nacional de la semana pasada que causó
la erupción del volcán Pacaya y la tormenta tropical Agatha.
Además de esa ayuda para sus medios de vida a las personas,
incluye la reactivación económica, desarrollo rural y seguridad
alimentaria.
Sus dos últimas prioridades, aunque no necesariamente en ese
orden, son la adaptación y mitigación al cambio climático y el
fortalecimiento institucional.
El primero de esos ejes, según la CONRED, consiste en asegurar
agua y alimentos, brindar techo mínimo, proveer la energía
eléctrica, restablecer la infraestructura vial y restablecer los
servicios de salud y educación.
Después, como reactivaciones, menciona la productividad no
agrícola, servicios turísticos, pesca y actividad portuaria, acceso
a la esfera financiera, abastecimiento energético y mantenimiento de
la estabilidad macroeconómica del país.
Respecto al tema medioambiental, tiene como objetivo optimizar la
capacidad de respuesta ante las amenazas del cambio climático en
esferas de ordenamiento territorial, gestión de riesgo y ecológico.
Dicho plan, en su cuarto aspecto, espera fortalecer la presencia
institucional de la CONRED y sus sistemas de operaciones de
emergencia, capacidad de gestión y respuesta ante urgencias.
Está incluida en ese acápite la presencia privilegiada del
Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e
Hidrología.
Las últimas cifras ofrecidas por la CONRED indican que 158
personas murieron, 98 están desaparecidas y 147 resultaron heridas
como consecuencias de la perturbación climática.