Los cuerpos de cuatro policías bolivianos linchados en la región
de Uncía (Potosí) serán devueltos a sus familiares por comuneros de
esa región, reporta Prensa Latina.
Según constató la estatal Radio Patria Nueva, tras varios días de
negociaciones entre el Ejecutivo y los Ayllus (comunidades
indígenas), la entrega a los familiares de los restos de esos
uniformados se producirá en la ciudad altiplánica de Oruro.
Los restos de Nelson Alcócer, Miguel Ramos, Rubén Cruz y Esteban
Alave, de la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove),
de Oruro, serán sometidos a la autopsia de ley para establecer las
causas de muerte.
Alejados de su jurisdicción, el pasado 20 de mayo, los efectivos
fueron ajusticiados, confundidos como extorsionadores, de acuerdo
con versiones periodísticas.
A juicio de la cartera de Gobierno (interior), en las poblaciones
de las comarcas de Sacaca y Cala Cala se concertó el llamado código
de silencio, que raya en la impunidad, al tiempo que aseveró que
continuará la investigación sobre estos hechos.
El propio presidente Evo Morales había solicitado a las
autoridades de Uncía y de los Ayllus la devolución de los cadáveres
como un gesto humanitario.
La víspera, el titular de Gobierno, Sacha Llorenti, negó
cualquier posibilidad de amnistía a los responsables de los sucesos,
una vez se realice el estudio de rigor.
Todavía hay muchas cosas por aclarar en estos sucesos, pero todo
parece indicar que los habitantes de esa región se sintieron
extorsionados por los uniformados y decidieron tomar la justicia por
sus manos, aclaró.