El
compromiso de la Asociación Recreativa Cultural Italiana (ARCI) con
el coauspicio del Premio de Novela Ítalo Calvino, que este viernes
cerrará el ciclo de su novena edición, debe ser interpretado no solo
como la continuidad del tributo de recordación a uno de los más
lúcidos narradores italianos del siglo XX, sino también como un
testimonio permanente de solidaridad con los actuales protagonistas
de la cultura cubana.
Para
Daniele Lorenzi, directivo de ARCI presente en La Habana para el
acto de premiación, es motivo de satisfacción observar el arraigo
del certamen entre los escritores de la isla, por lo que tanto su
organización como la UNEAC y la revista Unión, implicadas en el
Premio, trabajan para que en el nuevo decenio la convocatoria sirva
de plataforma de lanzamiento para diversas iniciativas culturales,
entre ellas un foro de intercambio y reflexión entre intelectuales
de ambos países.
En opinión de Miguel Mejides, director ejecutivo del concurso, el
Ítalo Calvino se ha sumado de manera orgánica al sistema de
promoción de la creación literaria en Cuba, que cuenta con estímulos
de alto nivel como el Premio Alejo Carpentier, del Instituto Cubano
del Libro, y el Cirilo Villaverde, de la UNEAC.
Quizás haya que hacer más, concordaron, por difundir la obra del
propio Ítalo Calvino entre los lectores jóvenes. Décadas atrás en
Cuba tuvo un notable impacto la edición de su novela Las dos
mitades del Vizconde. Calvino (1923-1985) nació en Santiago de
las Vegas, donde su padre dirigió la estación agronómica donde hoy
funciona el Instituto Nacional de Investigaciones de la Agricultura
Tropical.