Una de las personas detenidas por el Ejército israelí tras el
ataque a una flotilla humanitaria, la chilena Kimberly Soto Aguayo,
es hija de un ejecutado político durante el régimen de Augusto
Pinochet.
La cientista política y documentalista es hija de Juan Soto
Cerda, militante del Partido Socialista (PS), asesinado por agentes
de la Central Nacional de Informaciones (CNI) el 10 de noviembre de
1981, según la investigadora de derechos humanos Lucía Sepúlveda.
Consultada por Prensa Latina, Sepúlveda explicó que Kimberly
tenía dos años en esa fecha y fue llevada -junto a su hermana- al
exilio en Suecia, adonde arribaron numerosos chilenos buscando
refugio y donde falleció su madre en el año 2001.
En marzo pasado, vino a Chile para conocer el fallo judicial por
el crimen de su padre, que se conoció en marzo pasado.
La querella judicial incluye un testimonio de las tres hermanas
Soto Aguayo sobre el impacto del asesinato de su padre en sus vidas,
que señaló: creemos que personas capaces de luchar por la justicia y
libertad de un pueblo con la vida en riesgo son únicas y muy
valiosas .
Recuerda asimismo todo el daño, dolor y sufrimiento que nuestra
madre vivió durante los años de la dictadura en Chile, cuando tuvo
que buscar a su esposo desaparecido, luchar para encontrarlo y
reivindicar su nombre.
Nosotras las hijas de Juan Soto Cerda expresamos nuestro mayor
sentimiento para que se haga justicia en el caso de nuestro padre.
Es lo digno de una democracia y es lo único que puede dar nueva luz
nuestras almas, declararon entonces.
Junto a Soto Cerda, también fueron asesinados Jaime Alfonso
Cuevas Cuevas, también del PS, y Luis Pincheira Llanos y Nelson Luis
Araneda Loaiza, ambos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR).
Por ese crimen, el juez Joaquín Billard condenó a los represores
de la CNI Álvaro Corbalán y Alejandro Astudillo a 12 años de prisión
y a los agentes Fernando Rojas Tapia y Enrique Sandoval Arancibia a
seis años de cárcel.
Según dijo a medios chilenos el abogado de Kimberly -a quien
describió como extremadamente solidaria y sensibles a todas las
injusticias-, la joven ha tenido una vida muy dura y es urgente una
intervención oficial que ponga fin a su arresto.