JERUSALÉN, 1ro. de junio.— El "gabinete de seguridad" israelí
presidido por el premier Benjamin Netanyahu, decidió esta noche la
expulsión de los activistas detenidos en el ataque a la flotilla que
llevaba ayuda humanitaria a Gaza y ratificó que el bloqueo de la
Franja "continuará", según ANSA.
Con su característico cinismo e impunidad, el gobierno de Tel
Aviv argumentó que "si hay víctimas la responsabilidad debe recaer
en los activistas que realizaron acciones violentas y pusieron en
peligro la vida de militares israelíes".
Varios de los activistas que viajaban en la Flotilla de la
Libertad, que fue atacada por Israel y que llegaron este martes
repatriados a sus respectivos países, expresaron que se sintieron
"secuestrados" y en una "guerra" durante el ataque.
La diputada alemana de la Izquierda Annette Groth al regresar a
su país, calificó el episodio como "un acto de barbarie".
También regresaron otros tres ciudadanos de la nación europea,
entre ellos el ex diputado de la izquierda Norman Paech, de 73 años,
quien consideró el ataque como "un crimen de guerra".
Poco después de ser liberada, la diputada israelí Hanin Zoabi
declaró que "el Ejército israelí no pretendía solo detener los
barcos de forma pacífica, sino también causar víctimas".
Mihalis Grigoropoulos, un activista griego, a su llegada a
Atenas, denunció que las condiciones en las que fueron detenidos por
los militares israelíes eran "miserables" y que "dos militantes
griegos fueron golpeados".
Mientras tanto, se espera conocer la situación del periodista de
Telesur David Segarra, quien no ha decidido firmar el acta de
deportación, porque se trata de un documento que especifica que
ellos han ingresado a territorio israelí de manera irregular.