Ahora, en el cercano Mar Mediterráneo, la Flotilla de la Libertad
se convirtió en la más reciente excusa para una nueva masacre.
Y es que la impunidad ha llevado, una y otra vez, a que las
autoridades de Tel Aviv hagan caso omiso a los reclamos
internacionales y, lo peor, lleven el descrédito a los organismos
internacionales a la vez que tiren por la borda al más mínimo deseo
de diálogo donde florezca un posible acuerdo de paz que garantice el
derecho ultrajado de un Estado palestino con capital en Jerusalén
oriental.
La población de Gaza es nuevamente víctima del salvaje ataque.
El acto solidario de llevar alimentos, medicinas y ropa para dar
de comer y vestir a niños, mujeres y ancianos palestinos castigados
por un bloqueo israelí que les tiene aislados del mundo, constituyó
la razón para que se les ametrallara, matara e hiriera en la misma
embarcación, donde flotaban al aire las banderas blancas que
identifican la paz.
Al peor estilo de los piratas de siglos pasados, los militares
israelíes, cuando abordaron el barco insignia de la Flotilla de la
Libertad, dispararon contra las personas allí presentes, todos
civiles, de varias nacionalidades.
La reacción internacional ha sido de condena, aunque,
lamentablemente, persisten dobles raseros, endebles retóricas y
hasta justificaciones para amparar a los autores del crimen.
Por lo que mientras el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan
describió este martes como una "masacre sangrienta", el Consejo de
Seguridad de la ONU, tras una reunión de emergencia, solo aprobó una
resolución en la que pidió "una investigación rápida, imparcial,
creíble y transparente según estándares internacionales", sin
aclarar quién haría esa investigación, si los propios israelíes
—como propone Estados Unidos— o un grupo de países, como lo concibe
Turquía.
En este sentido, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa,
denunció la "doble moral internacional" a favor de Israel, pues
consideró que mientras otros países son sancionados o señalados por
organismos adscritos a la ONU, a Israel "no le pasa absolutamente
nada".
Por su parte, el gobernante venezolano Hugo Chávez condenó lo que
consideró como una terrible masacre, a la vez que se preguntó,
¿Dónde estará la ONU? ¿Dónde estará la Corte Penal Internacional?,
de manera que se pueda poner fin a la impunidad israelí.
De todas formas, y por si faltara algo, los tripulantes de las
embarcaciones de la Flotilla de la Libertad que no resultaron
muertos, incluyendo los heridos, fueron retenidos bajo escolta en el
puerto de Ashdod (sur de Israel), y anoche comenzaron a ser
expulsados del país.