La brigada médica cubana respondió con alta disciplina ante
recientes adversidades naturales en Guatemala, y hoy presta
inestimable ayuda en el periodo posterior a sus incidencias
directas.
Henry Carreño, coordinador nacional de ese grupo de
colaboradores, destacó el papel de sus integrantes en la fase
recuperativa tras desatarse —casi al unísono— la erupción del volcán
Picaya y la tormenta tropical Agatha, precisa un despacho de la
agencia de noticias Prensa Latina.
La disposición de los cooperantes fue expresada desde el primer
momento por la embajada cubana en Guatemala, en reunión convocada
por el presidente Álvaro Colom con representantes de la comunidad
internacional, incluido el cuerpo diplomático.
Carreño explicó que, al llegar la calma, se activó la labor de
esos profesionales en las zonas más necesitadas de la geografía
nacional, donde la mayoría de los 360 miembros de la brigada están
ubicados en 18 de los 22 departamentos.
Resaltó, también, la responsabilidad con la cual respondieron los
colegas de Guatemala, quienes trabajan de conjunto con los cubanos y
graduados de ese país en la Escuela Latinoamericana de Medicina, de
La Habana.
Carreño reiteró el perfecto estado de salud de la brigada, cuyos
integrantes no tuvieron ninguna incidencia negativa en sus sitios de
residencia, ante la ocurrencia de ambos fenómenos naturales.