PINAR DEL RÍO.— A casi un año de su puesta en práctica y luego de
haber sido validada por la Dirección de Uso Racional de Energía, una
iniciativa para rebajar el gasto de electricidad en el sector
residencial desarrollada en una circunscripción de Vueltabajo,
aspira a extenderse por toda la provincia.
Según los especialistas, la experiencia, que entre junio y
diciembre del año pasado posibilitó un ahorro de 13 000 kilowatt en
los seis CDR donde se aplica, pudiera tener un impacto significativo
en el resto del territorio, donde el 70% del consumo eléctrico
ocurre en los hogares.
Marta Díaz, una jubilada de 66 años, considerada su principal
promotora, explica que tras el inicio de la contingencia energética,
a mediados del 2009, los habitantes de las 174 viviendas de la
circunscripción 10, en la cabecera municipal de Consolación del Sur,
acordaron realizar un grupo de acciones que ayudaran a atenuar la
situación.
Las mismas consisten en la desconexión de la red de todos los
equipos que no se estén empleando, para evitar el consumo pasivo y
quitar una vez por semana del refrigerador para su limpieza, una
medida que ahorra energía y permite un funcionamiento más eficiente.
Además, apagar durante una hora una lámpara fluorescente de las
que habitualmente permanecen encendidas en el hogar, y evitar que la
olla arrocera se mantenga funcionando en el estado de
"calentamiento" tras la cocción del cereal.
"Realizamos una asamblea abierta y todo el mundo estuvo dispuesto
a cooperar", asegura Marta.
"De conjunto con la empresa eléctrica establecimos un plan de
energía para cada vivienda y a partir de entonces, al final del mes,
lo comparamos con el recibo de facturación. Siempre hemos tenido
ahorro".
Aunque a simple vista parecen acciones muy sencillas, Odalys
Rivera, directora de Uso Racional de Energía en Pinar del Río,
estima que su generalización en el resto de los hogares de la
provincia implicaría dejar de gastar mensualmente unos 1 208 MWh, o
lo que es lo mismo, la reducción en un 3% del consumo del sector
residencial.
"No podemos aspirar a economizar grandes cifras de un golpe
porque en nuestra provincia hay muy pocos centros altos
consumidores. El mayor peso está en las viviendas. Por tanto, cada
kilowatt que se ahorre es una ayuda".
Desde esa perspectiva, los hogares de este municipio implicados
en la batalla contra el despilfarro, son un punto de referencia.
"Calculamos que durante el 2010 ya hemos dejado de consumir 19
900 kWh", asegura Marta.
"De 174 viviendas implicadas, tenemos 138 que logran ahorrar
todos los meses. Con el resto seguimos trabajando, haciendo labor
educativa. Hay algunos núcleos donde la familia ha crecido y por
tanto, el gasto es mayor. No obstante, el hecho de que las personas
del CDR lleguen a tu casa para chequear el recibo de la luz, implica
siempre un compromiso", agrega.
Ahora está por ver si la iniciativa logra abrirse paso en el
resto de una provincia como esta, que permanece excedida de su plan
de electricidad y donde urge la generalización de experiencias
similares.