|
Renuncian al arroz de la bodega
No es justo que si el Estado nos paga 2 pesos con 90
centavos por cada libra de arroz que producimos, después vayamos a
la bodega a comprarla a 25 centavos
JUAN VARELA PÉREZ
Transcurría la década del 90 cuando
Rubén Alfonso Roque y otros asociados de la Cooperativa de
Producción Agropecuaria (CPA) 27 de Noviembre, de Güines,
decidieron, por voluntad propia, renunciar a la cuota mensual de
arroz que entrega el Estado mediante la libreta de abastecimiento.
Pedro
Díaz Ponciano, veterano agricultor, confía en que esta vez la
renuncia al arroz de la cuota tenga un mayor seguimiento y nada
trabe esa decisión.
A la Oficoda enviaron las planillas con los requisitos que daban
fe de la dejación y las actas firmadas por los comensales sumados a
la idea. Las oficinas que tramitan esos expedientes tenían el
encargo de canalizar la solicitud y eliminar ese consumo.
Si bien el mecanismo falló —admite el propio Rubén— "como
presidente de la CPA me autocritico por no haber seguido más de
cerca el tema y confiar en que todo marcharía sin problemas".
Han pasado casi veinte años, apunta, y "todavía no sé el destino
de las libras que correspondían a mi núcleo". Daba por hecho que las
descontaban de la factura, pero al parecer no es así como sucede.
Por esa y otras razones aquel movimiento perdió interés sin
lograr la masividad y el alcance requeridos. Ahora cooperativistas y
campesinos habaneros lo retoman con ímpetu.
La aplaudida intervención de Alfonso Roque en la Comisión de
Producción y Economía del X Congreso de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP), puso sobre el tapete la importancia de
revivir un trabajo que ya desarrollaba la organización campesina.
"Mi compañera y yo, según los cálculos, hemos dejado de recibir,
desde 1991 hasta la fecha, más de 400 toneladas de arroz".
No por casualidad los debates que se desarrollaron en la Comisión
No.1 condujeron a que en la sesión final se abogara por que las
familias de campesinos y cooperativistas con posibilidades de
producir arroz, frijoles, grasa, huevos, leche y café, productos que
hoy se distribuyen por la canasta básica a precios subsidiados por
el Estado, hicieran dejación de ellos.
El acuerdo fue desplegar un trabajo en todas las CPA, bodegas y
Oficodas para unir criterios, materializar la tarea y contribuir a
la política de ahorro y a la sustitución de artículos de
importación.
DE LO POCO A LO MUCHO
En este renacer del programa de ahorro, para citar solo el arroz,
el volumen ya computado parece insignificante. Pero si tenemos en
cuenta la existencia de miles de cooperativistas y campesinos
productores del grano, es ir de lo poco a lo mucho. Es como adquirir
el equivalente a varios barcos cargados del producto sin invertir
divisas.
No
es justo que si el Estado nos paga bien el arroz que producimos,
recibamos el de la bodega a un precio subsidiado, afirma Rubén
Alfonso.
Estudios preliminares anticipan que en La Habana, para citar un
ejemplo, sin incluir las tierras entregadas en usufructo, existen
más de 300 campesinos sembradores de arroz y 9 CPA. Estos y los
integrantes de sus núcleos, suman miles de personas.
La CPA 27 de Noviembre es un ejemplo. Hasta la fecha 70
comensales de 31 núcleos hicieron suya la propuesta. Esa cifra
aumentará cuando se inicie la próxima cosecha y dispongan del cereal
los favorecidos por el Decreto-Ley 259 que explotan tierras
entregadas en usufructo. O sea al final del año solo esa pequeña
entidad habrá dejado de recibir el equivalente a no menos de cinco
toneladas de arroz. Adquirirlas en el mercado internacional, a los
precios actuales, costaría unos de 2 800 dólares.
Cooperativistas y campesinos reconocen que es injusto que
mientras el Estado paga un estimulante precio de 290 pesos por el
quintal de arroz, los beneficiados lo reciban en la bodega a un
precio de 25 centavos la libra.
Por igual camino andan los asociados a la Cooperativa de Crédito
y Servicios Venancio Nuñez, también de Güines. Pedro Díaz Ponciano,
el presidente, informó que de los 215 asociados, 160 suscribieron la
dejación. Los que faltan, acogidos al Decreto-Ley 259, lo harán
cuando acopien las 305 hectáreas que tienen sembradas.
No admitimos, dijo, renuncias temporales. Preferimos esperar a
tener creadas las condiciones para que la dejación sea permanente y
evitar complicaciones en el mecanismo que inicia la unidad
productiva de base, Oficoda y bodega, hasta llegar al aparato
central de distribución.
Queremos convertir a Güines en una avanzada de la iniciativa,
señala Silvia Ibarra Alfonso, presidenta de la ANAP en el municipio.
Estas son decisiones personales, dice, que corresponde evaluar a
cada jefe de familia. Las asambleas constituyen el vehículo para
informar, orientar y aclarar la importancia de este paso y nunca un
arma de presión colectiva.
CAMPESINOS HABANEROS RESPONDEN
Héctor Álvarez, presidente de la ANAP en La Habana, confirma que
cooperativas y campesinos se sienten felices y respaldan el dictamen
de la Comisión No.1. Antes, pese al esfuerzo de la organización, los
promotores actuaban casi solos, ahora el panorama cambia y el
movimiento proyecta extenderse y abarcar a productores grandes o
pequeños.
Menciona a San Nicolás de Bari, responsable del 47% del plan de
arroz de la provincia, y donde laboran, especialmente en suelos del
sur, para rescatar su tradición en este cultivo.
El territorio, que no dispone en su estructura de una empresa
agropecuaria, es atendido por la azucarera Héctor Molina y la
agropecuaria de Nueva Paz complementa otros detalles administrativos
y de comercialización. ¿Será viable y económica esa lejanía? San
Nicolás es un territorio cañero, ganadero, y de cultivos varios cuya
meta es alcanzar, en las dos próximas cosechas, no menos de 14 000
toneladas.
Miguel Ángel Cabrera, presidente de la ANAP en el municipio,
anticipó que los integrantes de los 12 núcleos familiares del
central Héctor Molina decidieron autoabastecerse de arroz y
renunciar al de la bodega.
Amado Salazar, trabajador agrícola de muchos años de experiencia,
confía en la actitud de los integrantes de la CCS Ciro Redondo. Al
terminar la próxima campaña, agrega, podremos dar cifras alentadoras
y consolidar lo que nos corresponde en favor del ahorro y la
economía. La aspiración es cumplir el plan con el Estado para el
balance nacional y garantizar el arroz de cada comensal para el año.
A la vez, estudian adelantar, donde sea posible, la renuncia en los
frijoles, grasa, huevos, leche y café.
Para garantizar tales producciones, lo aconsejable hoy es
defender los compromisos establecidos y poner énfasis en el cereal
debido a la cercanía de la cosecha. Ante una dificultad —subraya
Rubén Alfonso— por situaciones climáticas adversas o de otra índole,
se orienta llegar a acuerdos con arroceros que no padecieron esos
problemas.
Y por supuesto, un sello debe caracterizar este programa: la
búsqueda de alternativas y soluciones entre los propios campesinos
que permitan aprovechar al máximo las alternativas de esta
experiencia. |