El presidente sudanés, Omar Hassan Al Bashir, reasumirá este
jueves la presidencia, con enormes retos para la estabilidad y la
paz en el país de mayor extensión territorial del continente
africano, reporta Prensa Latina.
La paz en la región de Darfur es aún inestable y las aspiraciones
de separación del estado del Sur no parecen encontrar consenso en el
gobierno de Jartum, quien aspira mantener la unificación del gigante
africano, publicó la prensa local.
Observadores de la Unión Africana (UA) y la Unión Europea (UE)
así como diversos mandatarios de la región asistirán a la
envestidura de Al Bashir como presidente, lo cual desafía la
decisión de la Corte Penal Internacional (CPI), que emitiera el 4 de
marzo de 2009 una orden de detención en su contra.
Otro desafío de Al Bashir es la paralización de los acuerdos con
el rebelde Movimiento por la Igualdad y la Justicia y el aumento de
las tensiones en la zona de Darfur.
Los comicios presidenciales y parlamentarios en Sudán celebrados
entre el 11 y el 15 de abril pasado concluyeron con la participación
de más del 60 por ciento de la población, anunciaron observadores
internacionales.
Esta amplia concurrencia a las urnas podría representar un avance
para lograr un acuerdo de paz entre el sur y el norte de Sudán, que
mantiene un conflicto de vieja data y la solución es clave para
distender las tensiones, opinaron analistas.
Al Bashir fue acusado por crímenes de guerra y de lesa humanidad
en los sucesos de Darfur, justo cuando estaba enfrascado en las
negociaciones de paz con las fuerzas rebeldes.
La Unión Africana, la Liga Árabe, la Organización de la
Conferencia Islámica, el Movimiento de Países No Alineados y
diversos gobiernos rechazaron el fallo de la CPI contra Al Bashir
por considerarlo una violación a la soberanía del estado sudanés.