El presidente en ejercicio de la Cámara de Senadores de Bolivia,
René Martínez, condenó la impunidad existente con los ciudadanos que
hace dos años vejaron a un grupo de campesinos en Sucre (sureste),
reporta Prensa Latina.
De acuerdo con el funcionario, estas vejaciones, protagonizadas
por grupos xenófobos, entrarán a la historia boliviana con el
tristemente célebre rótulo de "Día de la vergüenza".
El 24 de mayo es el Día de la vergüenza ajena, porque no todos
los sucrenses son culpables, sino un grupo minoritario vinculado a
intereses políticos de la oligarquía cruceña, que provocó estos
hechos que creíamos superados, dijo.
En esta fecha de 2008, entre 50 y 70 indígenas, llegados desde el
interior para asistir a un mitin presidencial, fueron obligados a
desnudarse y reverenciar los símbolos heráldicos de esa ciudad.
No se puede generar una humillación pública de la magnitud que se
ha dado el 24 de mayo, hecho que denunciamos en el contexto nacional
e internacional, declaró.
Al respecto, dijo que las instancias de la justicia, y
particularmente del Ministerio Público, tienen una deuda con esas
personas y con la sociedad boliviana en general.
Sabemos que hay un avance (en el proceso abierto contra líderes
de un autodenominado Comité Interinstitucional por las humillaciones
inferidas a los campesinos), pero se trabajó con mucha lentitud y ya
pasaron dos años, expresó.
Pese a las diligencias desplegadas por la Comisión de Derechos
Humanos de la Cámara de Diputados desde entonces, el caso no ha
determinado formalmente responsabilidades.
En este sentido, la titular de esa Comisión, Marianela Paco,
pidió la destitución de dos de los jueces a cargo del sumario por
dilatar la aplicación de la justicia.