Dos altos delegados del gobierno federal estadounidense viajaron
este lunes a Louisiana para reuniones con gobernadores estaduales y
expertos de la industria petrolera.
Los enviados del presidente Barack Obama esperan intercambiar
opiniones con autoridades sureñas acerca del desastre ecológico que
afecta áreas del Golfo de México desde fines de abril último.
La secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y el
secretario del Interior, Ken Salazar, viajaron acompañados de
congresistas demócratas y republicanos en una misión además para
sobrevolar zonas perjudicadas.
La legación federal prevé reunirse en el sur del país con
representantes de la empresa británica British Petroleum (BP), que
aceptó pagar una indemnización de 75 millones de dólares por el
derrame.
Desde el pasado 20 de abril el carburante ha estado saliendo de
la plataforma hundida Deepwater Horizon a un ritmo de 790 mil litros
diarios y derivados del material contaminante ya tocaron cayos de la
Florida.
Hemos pedido 75 millones de dólares de indemnización y han
aceptado, hemos pedido transparencia para que muestren un vídeo en
directo sobre el vertido y también han aceptado, explicó Salazar.
Según el funcionario norteamericano, la Ley Nacional de
Contaminación Petrolera promulgada en 1990, fija 75 millones de
dólares como lo máximo que podía pagar BP, aunque varios
legisladores pidieron más dinero.
El pasado viernes la Casa Blanca alegó haber hecho todo lo
posible para combatir la marea negra del Golfo de México, en un
contexto de frustración ambiental frente a una catástrofe que crece
por horas.
El portavoz de Obama, Robert Gibbs, indicó que Washington no
asumió enteramente el control de las operaciones tras la explosión
de Deepwater porque confió en la profesionalidad del personal en BP.