Actualizado 12:05 p.m. hora local

En Ecuador Manuela Sáenz ocupa su lugar en
Templo de la Patria

Con la presencia del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, el gabinete de Gobierno, la cúpula militar y cuerpo diplomático acreditado, los restos simbólicos de Manuela Sáenz ocuparán este lunes el lugar que le corresponde en el Templo de la Patria.

Este lunes, decretado día de asueto obligatorio en honor a la victoriosa Batalla de Pichincha en 1822, las Fuerzas Armadas celebran su día en el lugar donde Ecuador selló su independencia de España y con un digno homenaje a la heroica generala quiteña, reporta Prensa Latina.

Para celebrar la fecha, un busto de Manuela Sáenz (1797-1856) será develado en el Salón de Armas del Templo de la Patria y se lanzará a circulación un sello postal con la leyenda "Manuela la Libertadora".

Las Fuerzas Armadas, autoridades municipales y provinciales, organizaron este fin de semana eventos en los que la ciudadanía homenajeó los restos simbólicos de Manuela Sáenz, compañera de vida y batallas durante ocho años del Libertador, Simón Bolívar

El sábado, los cofres con los restos simbólicos fueron expuestos al público en el Consejo Provincial de Pichincha, el domingo 23 fueron trasladados al Parque Central de Chillogallo, donde se realizó una masiva velada cultural, previo a su traslado al Templo de la Patria.

Manuelita, como fue conocida, nació en Quito el 27 de diciembre de 1793, se educó en el Monasterio de la Concepción y aprendió tres idiomas. El 16 de junio de 1822, conoció al Libertador Simón Bolívar cuando hacia su entrada triunfal en Quito.

Al llegar Bolívar a la Plaza Mayor, Manuela le arrojó una corona de ramas de laurel, este acto causo bastante sorpresa al Libertador quien desde ese instante se quedo prendado y comenzaron una relación amorosa que la convirtió también en su leal consejera.

Manuelita se convirtió en héroe en tres ocasiones por haberle salvado la vida al libertador ante la conjura de sus enemigos, por lo cual le pusieron el sobrenombre de "La Libertadora del Libertador". Se separaron para siempre en mayo de 1830 cuando Bolívar renunció a la Presidencia.

En enero de 1834 fue deportada de Colombia a Jamaica, pasó prisión, luego del exilio se radicó en Ecuador y fue nuevamente deportada a Paita, Perú, donde murió a los 59 años de difteria un 23 de noviembre de 1856 y fue incinerada junto con su valioso archivo.

Sus últimas palabras fueron para reiterar su amor a Bolívar, y el deseo de descansar algún día a su lado, como ocurrirá simbolicamente el próximo 24 de julio cuando una urna con tierra de Paita llegue a Caracas, Venezuela.

 

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