Obras emblemáticas de ese repertorio, desde La sitiera, de
Rafael López, hasta Guajiro natural, de Polo Montañez, fueron
interpretadas por trovadores, boleristas y soneros instalados en la
vanguardia de la música popular cubana, en un concierto
protagonizado por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la batuta de
Enrique Pérez Mesa, y los coros Polifónico de La Habana y Nacional
de Cuba.
En una velada a la que asistieron Abel Prieto, miembro del Buró
Político y ministro de Cultura; Miguel Barnet, presidente de la
UNEAC; y Abel Acosta, presidente del Instituto Cubano de la Música,
se rindió especial homenaje a Celina González, la reina del punto
cubano, exaltada mediante las versiones de sus éxitos a cargo de
Sara González, María Victoria Rodríguez y Lázaro Reutilio.
Tuvieron notable protagonismo las intervenciones virtuosas de
Pancho Amat en el tres y de los pianistas Pucho López y Emilio
Morales, así como pesaron las calidades de las orquestaciones de
Roberto Sánchez Ferrer y Beatriz Corona.