MADRID, 18 de mayo.— La VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el
Caribe (UE-ALC) concluyó hoy aquí con un llamado unánime de esta
última región a lograr una directiva mundial sustentada en el
multilateralismo, señala PL.
"El multilateralismo representa el método más adecuado para
abordar los problemas no solo económicos, sino también de orden
político", destacó la presidenta argentina, Cristina Fernández de
Kirchner, en la conclusión del foro eurolatinoamericano.
Además, la gobernante emplazó al Gobierno británico a respetar
las resoluciones de la ONU y retomar la negociación sobre la
soberanía de las Islas Malvinas, pedido que fue ovacionado en la
magna cita madrileña.
"Por favor, reanudemos nuestras negociaciones sobre las Malvinas,
como impone la resolución dictada en 1965 por Naciones Unidas y aún
incumplida", exhortó la jefa de Estado dirigiéndose al flamante
primer ministro británico, David Cameron.
Advirtió que los dobles raseros generan cada vez más conflictos y
contradicciones, e insistió en la necesidad de que todos los países
del mundo queden sujetos a las resoluciones de la ONU.
Por su parte, el jefe de Estado boliviano, Evo Morales, abogó por
conformar una alianza en un clima de confianza entre la UE y
Latinoamérica para defender la vida en el planeta, y reflexionó
sobre las causas de la crisis económica internacional, las injustas
políticas excluyentes de los inmigrantes en Europa, y la
responsabilidad compartida del mundo frente a la lacra del
narcotráfico.
En general, la cumbre, con un carácter marcadamente económico y
comercial, dio el visto bueno a distintos acuerdos de libre comercio
entre la UE y países y bloques latinoamericanos, mientras aprobó una
declaración final para impulsar los vínculos entre estas regiones.
En ese último texto, los mandatarios se comprometieron a trabajar
en una nueva arquitectura financiera e intensificar la cooperación
para resolver las consecuencias de la crisis mundial.
Precisaron que trabajarán por la reforma de las instituciones
financieras internacionales para dar voz y voto a los países en vías
de desarrollo.