¿Y entre el Cotorro y La Lisa, qué?

María Victoria y Pancho Amat, ganadores del Gran Premio Cubadisco 2010, discurren sobre la actualidad citadina de la música campesina

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

Pancho Amat está convencido de que los prejuicios acerca de la música campesina se derrumban "cuando uno va más allá del Cotorro y de La Lisa y observa la pasión de un público que renueva su gusto por esas expresiones".

Foto: Raúl López"Pues, mira, yo nací en el Vedado de un vientre guajiro —tercia María Victoria—, tal como digo en la canción Raíces, y siento que existe un mismo gusto que en el campo; si armas un guateque en Plaza o en Boyeros, la gente se arrebata. Las guajiras, los montunos y las tonadas son parte del paisaje de nuestras ciudades. Quizás los prejuicios estén en la programación y la difusión."

¿Diferencia de opiniones? Más bien se trata de visiones complementarias de un fenómeno que Cubadisco 2010 ha hecho visible: la innegable actualidad y el alcance real de las manifestaciones musicales de origen rural y la necesidad de acabar de una vez por todas de sistematizar espacios para su adecuada promoción y la debida articulación con las músicas que circulan en la isla.

Cuando la calidad está por delante, buena parte de la batalla está ganada. Prueba al canto, el álbum Raíces (Bis Music), en el que María Victoria y Pancho Amat juntaron talentos y conquistaron el Gran Premio Cubadisco 2010.

María Victoria fue a ver a Pancho el año pasado con la idea de reunir en un disco temas antológicos de la música campesina, esos que brillaron en la voz de Celina y Reutilio, Coralia y Ramón, y en la de su madre, Merceditas Sosa, una leyenda de las canturías.

A Pancho —¿requerirá presentación el tresero más completo de esta época?— le entusiasmó tanto el proyecto que reprogramó su apretada agenda. "Lo más difícil —confiesa— fue el trabajo previo, la selección de los temas y la concepción del fonograma. Hicimos un trabajo que nos permite, en lo adelante, grabar dos o tres discos más".

En los estudios Eusebio Delfín, de Cienfuegos, Pancho puso a disposición de María Victoria su Cabildo del Son. Clásicos como Mi tierra es así, de Radeúnda Lima; Madrigal guajiro, de Cheo Martínez; El reto, de Julio Flores; y Tú no, yo sí, de Miguel Matamoros, alternaron con De donde viene el amor, de Pepe Ordaz, y el bellísimo instrumental de Pancho, El gallo pinto.

Y en el plano de los homenajes sobrecogió a los participantes en el registro contar con Merceditas Sosa en Décimas al amor, cruce de tonadas donde madre e hija interpretan poemas de Elio Vidal y Papillo Paz, o el enlace generacional entre El Jilguero de Cienfuegos y El Jilguerito en una tonada espirituana.

"Pienso que este disco —apuntó Pancho— hace justicia a una de las grandes voces de la música campesina. Porque María Victoria, sin lugar a dudas, lo es. Y como tal merece ser valorada de San Antonio a Maisí."

 

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