Pancho
Amat está convencido de que los prejuicios acerca de la música
campesina se derrumban "cuando uno va más allá del Cotorro y de La
Lisa y observa la pasión de un público que renueva su gusto por esas
expresiones".
"Pues,
mira, yo nací en el Vedado de un vientre guajiro —tercia María
Victoria—, tal como digo en la canción Raíces, y siento que
existe un mismo gusto que en el campo; si armas un guateque en Plaza
o en Boyeros, la gente se arrebata. Las guajiras, los montunos y las
tonadas son parte del paisaje de nuestras ciudades. Quizás los
prejuicios estén en la programación y la difusión."
¿Diferencia de opiniones? Más bien se trata de visiones
complementarias de un fenómeno que Cubadisco 2010 ha hecho visible:
la innegable actualidad y el alcance real de las manifestaciones
musicales de origen rural y la necesidad de acabar de una vez por
todas de sistematizar espacios para su adecuada promoción y la
debida articulación con las músicas que circulan en la isla.
Cuando la calidad está por delante, buena parte de la batalla
está ganada. Prueba al canto, el álbum Raíces (Bis Music), en
el que María Victoria y Pancho Amat juntaron talentos y conquistaron
el Gran Premio Cubadisco 2010.
María Victoria fue a ver a Pancho el año pasado con la idea de
reunir en un disco temas antológicos de la música campesina, esos
que brillaron en la voz de Celina y Reutilio, Coralia y Ramón, y en
la de su madre, Merceditas Sosa, una leyenda de las canturías.
A Pancho —¿requerirá presentación el tresero más completo de esta
época?— le entusiasmó tanto el proyecto que reprogramó su apretada
agenda. "Lo más difícil —confiesa— fue el trabajo previo, la
selección de los temas y la concepción del fonograma. Hicimos un
trabajo que nos permite, en lo adelante, grabar dos o tres discos
más".
En los estudios Eusebio Delfín, de Cienfuegos, Pancho puso a
disposición de María Victoria su Cabildo del Son. Clásicos como
Mi tierra es así, de Radeúnda Lima; Madrigal guajiro, de
Cheo Martínez; El reto, de Julio Flores; y Tú no, yo sí,
de Miguel Matamoros, alternaron con De donde viene el amor,
de Pepe Ordaz, y el bellísimo instrumental de Pancho, El gallo
pinto.
Y en el plano de los homenajes sobrecogió a los participantes en
el registro contar con Merceditas Sosa en Décimas al amor,
cruce de tonadas donde madre e hija interpretan poemas de Elio Vidal
y Papillo Paz, o el enlace generacional entre El Jilguero de
Cienfuegos y El Jilguerito en una tonada espirituana.
"Pienso que este disco —apuntó Pancho— hace justicia a una de las
grandes voces de la música campesina. Porque María Victoria, sin
lugar a dudas, lo es. Y como tal merece ser valorada de San Antonio
a Maisí."