Hipertensión arterial

Primera causa en Cuba de urgencias médicas

José A. de la Osa

Foto: Otmaro RodríguezLa hipertensión arterial constituye en Cuba la primera causa de las atenciones de urgencia en los policlínicos y hospitales generales, de acuerdo con recientes investigaciones, informó en esta capital el doctor Orlando Landrove Rodríguez, jefe del Departamento de Enfermedades no Trasmisibles del Ministerio de Salud Pública.

El número de hipertensos conocidos en nuestro país supera la cifra de los 2 millones 200 mil, alrededor de un 25% de la población adulta, aunque se estima que más de medio millón de personas padecen esta enfermedad sin conocerlo, porque la hipertensión muchas veces se presenta sin síntomas y puede pasar inadvertida durante años. De ahí la denominación de "enemiga silenciosa".

Se considera una tensión arterial dentro de límites normales cuando sus valores están por debajo de 140 milímetros de mercurio la sistólica (alta) y por debajo de 90 la diastólica (baja). Una persona es hipertensa cuando los valores están por encima de 140/90. En los niños están definidas, según la edad, otras cifras de presión arterial.

Sus síntomas principales son dolor de cabeza, mareos (vértigos), zumbido de oídos. Puede presentarse también sangramiento por las fosas nasales y pérdida del conocimiento.

Entre los principales factores de riesgo para padecer o complicar la hipertensión arterial se encuentran la obesidad, la diabetes, las dietas ricas en sal, la herencia, el hábito de fumar, el sedentarismo y la ingestión en exceso de bebidas alcohólicas.

La hipertensión no controlada puede generar enfermedades cardíacas, cerebrales, vasculares, renales y trastornos visuales severos.

Una investigación del bienio 2008-2009, durante el cual fallecieron cada año un poco más de 86 000 cubanos, muestra que las tres causas principales del deceso de un 35% de ese total (31 000 personas) fueron enfermedades del corazón, afecciones cerebrovasculares y diabetes mellitus, todas asociadas a la hipertensión arterial.

Por ello, subrayó Landrove, se hace necesario que cada ciudadano se interese por conocer sus valores de tensión arterial, con independencia de que la toma de la presión forme parte del examen clínico en la consulta médica, aunque las personas acudan por otro motivo. Asimismo, los pediatras, además de pesar, medir y velar en general por la salud de los niños, deben controlar desde la más temprana infancia las cifras de la presión.

Es necesario incentivar la práctica de estilos de vida saludables en los individuos, familias, trabajadores y en la propia comunidad, con el propósito de prevenir la hipertensión, como el método más efectivo y menos costoso.

 

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