La
hipertensión arterial constituye en Cuba la primera causa de las
atenciones de urgencia en los policlínicos y hospitales generales,
de acuerdo con recientes investigaciones, informó en esta capital el
doctor Orlando Landrove Rodríguez, jefe del Departamento de
Enfermedades no Trasmisibles del Ministerio de Salud Pública.
El número de hipertensos conocidos en nuestro país supera la
cifra de los 2 millones 200 mil, alrededor de un 25% de la población
adulta, aunque se estima que más de medio millón de personas padecen
esta enfermedad sin conocerlo, porque la hipertensión muchas veces
se presenta sin síntomas y puede pasar inadvertida durante años. De
ahí la denominación de "enemiga silenciosa".
Se considera una tensión arterial dentro de límites normales
cuando sus valores están por debajo de 140 milímetros de mercurio la
sistólica (alta) y por debajo de 90 la diastólica (baja). Una
persona es hipertensa cuando los valores están por encima de 140/90.
En los niños están definidas, según la edad, otras cifras de presión
arterial.
Sus síntomas principales son dolor de cabeza, mareos (vértigos),
zumbido de oídos. Puede presentarse también sangramiento por las
fosas nasales y pérdida del conocimiento.
Entre los principales factores de riesgo para padecer o complicar
la hipertensión arterial se encuentran la obesidad, la diabetes, las
dietas ricas en sal, la herencia, el hábito de fumar, el
sedentarismo y la ingestión en exceso de bebidas alcohólicas.
La hipertensión no controlada puede generar enfermedades
cardíacas, cerebrales, vasculares, renales y trastornos visuales
severos.
Una investigación del bienio 2008-2009, durante el cual
fallecieron cada año un poco más de 86 000 cubanos, muestra que las
tres causas principales del deceso de un 35% de ese total (31 000
personas) fueron enfermedades del corazón, afecciones
cerebrovasculares y diabetes mellitus, todas asociadas a la
hipertensión arterial.
Por ello, subrayó Landrove, se hace necesario que cada ciudadano
se interese por conocer sus valores de tensión arterial, con
independencia de que la toma de la presión forme parte del examen
clínico en la consulta médica, aunque las personas acudan por otro
motivo. Asimismo, los pediatras, además de pesar, medir y velar en
general por la salud de los niños, deben controlar desde la más
temprana infancia las cifras de la presión.
Es necesario incentivar la práctica de estilos de vida saludables
en los individuos, familias, trabajadores y en la propia comunidad,
con el propósito de prevenir la hipertensión, como el método más
efectivo y menos costoso.