Pero ese vestigio material basta para que todo cubano de paso por
el vecino país, que sienta el peso del legado histórico solidario
que nos legó el jefe militar de las campañas por nuestra
independencia en el siglo XIX, peregrine hasta allí para rendir
tributo a quien Martí consideró "un alma entera y leal".
Así hicieron los escritores cubanos invitados a la Feria
Internacional del Libro Santo Domingo 2010, quienes fueron recibidos
en el parque memorial que lleva el nombre del insigne banilejo por
representantes de la Coordinadora de Solidaridad con la Revolución
Cubana en la ciudad, encabezados por su presidente Bienvenido Soto.
El bayamés Ambrosio Fornet, crítico y ensayista, Premio Nacional
de Literatura, en nombre de sus colegas, enlazó las circunstancias y
motivaciones que hicieron que los cubanos, conscientes de su
identidad, se lanzaran a la manigua a conquistar la libertad en
1868, gesta a la que se incorporó Gómez, con la actual vocación de
un pueblo decidido a resistir y consolidar una obra de fundación
revolucionaria.
"Me preguntan —comentó Fornet— si Cuba cambiará, y claro está,
tendrán que haber cambios pero para culminar ese proyecto de nación
y de sociedad que comenzó a forjarse en la Revolución de Céspedes,
Gómez, Maceo y Martí, que alcanzó bajo el liderazgo de Fidel una
notable realización y que estamos seguros continuarán las
generaciones de cubanos de este siglo".
Entre los símbolos más entrañables que preservan los banilejos en
este santuario patriótico e internacionalista se halla la tarja que
recuerda la visita de Fidel a Baní en 1998.
Los intelectuales también recorrieron las instalaciones del
politécnico Máximo Gómez Báez, donado por Cuba a la ciudad, donde se
han formado más de 4 000 jóvenes dominicanos.