La materia orgánica no es un abono más

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

La aplicación de la materia orgánica en la agricultura se asocia, por lo general, a las limitaciones económicas para importar fertilizantes. En cambio, durante siglos ha sido esta una de las bases que determinan la productividad del suelo.

Fotos: Alberto BorregoLos cooperativistas de la 26 de Julio están satisfechos con la respuesta dada por la aplicación de la lombricultura.

De su conservación —coinciden los investigadores— depende, en gran parte, la vida en el planeta, pues representa la principal reserva de carbono de la biosfera y se define como la gran fuente de carbono y nitrógeno en los ecosistemas terrestres.

Los agricultores habaneros —la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) 26 de Julio, de Nueva Paz, es un ejemplo— ganan conciencia acerca de que en las lombrices de tierra existe una alternativa viable y sustentable, capaz de suministrarle al suelo fertilizante natural, sin contaminación.

Este colectivo recién iniciado lleva a tres hectáreas la "receta" mediante la cual se desarrollan los procesos biológicos que transforman los residuos orgánicos. Al principio, apunta Juan Sánchez Martell, presidente de la CPA, no pocos miraban con recelo la lombricultura, pero bastaron los resultados de un año de experiencia para probar su efectividad en la germinación de las semillas y el desarrollo de las plantas.

Fotos: Alberto BorregoEl presidente de la cooperativa muestra un campo de maíz beneficiado, antes y después de la siembra, solo con abono orgánico.

Ya los expertos habían adelantado que el uso de esta técnica previene las enfermedades que pudieran ocurrir durante el trasplante y evita el shock por heridas o cambios bruscos de temperatura y humedad.

Los logros son alentadores, demuestran cuánto tiempo hemos perdido por no seguir las indicaciones de los que más sabían, subraya Sánchez Martell.

Gracias a esta medida, se obtienen viandas y hortalizas con propiedades agrobiológicas superiores a las de sustratos originales y de fácil integración al ambiente del suelo.

La CPA de Nueva Paz tiene grandes posibilidades de incremento, al disponer del estiércol que dejan más de 700 cabezas de ganado vacuno estabulado. Este se considera muy bueno para utilizarlo como sustrato inicial y alimento durante la producción; en cambio, el de terneros se recomienda más, el de los equinos lo consideran óptimo por su alto contenido de celulosa, y el porcino es rico en proteínas.

Nuestros rendimientos agrícolas son bajos, indica el directivo. Por eso estamos obligados a utilizar los recursos que poseemos, prescindir de importaciones, "hacer más saludable y económica la producción, aprovechar mejor los conocimientos de la ciencia —lo cual hasta ahora no hacíamos— y mantener el entorno libre de contaminación".

Entre las 127 cooperativas que en La Habana emplean esta alternativa, la 26 de Julio tiene su espacio en el pelotón inicial, y crea condiciones para sumarse pronto a la vanguardia.

Organizaciones e institutos prestigiosos, como el de Investigaciones Fundamentales en la Agricultura Tropical (INIFAT), unen esfuerzos y experiencias hace muchos años para contribuir con el subprograma de abonos orgánicos para la agricultura urbana.

La doctora Elizabeth Peña Turruellas, directora del Instituto de Investigaciones Hortícolas Liliana Dimitrova, confirma en su libro dedicado a profundizar en la lombricultura como alternativa de descontaminación ambiental y de nutrición, la existencia de grandes extensiones de suelos no aptos para la agricultura, de bajos rendimientos ocasionados por el desgaste, abuso de prácticas agrícolas o el alto grado de mineralización.

Sin embargo, precisa, cuando se aplican métodos de explotación que no dañen la estabilidad del ambiente, entre estos el uso de determinadas biotecnologías, aumentan la disponibilidad y durabilidad de los recursos naturales.

Una de estas biotecnologías lo es, sin duda, la lombricultura o vermicultura, término que proviene del latín vermes (gusano) y cultura (conocimiento). Tales términos definen la utilización de las lombrices de tierra como agentes biológicos en el proceso de transformación.

La conocida lombricultura es indispensable en cualquier propiedad agraria para fines comerciales y de subsistencia. En su proceso aprovecha los residuos sólidos orgánicos derivados de las actividades agrícolas, pecuarias, agroindustriales y urbanas, obteniéndose dos productos de alta calidad, demanda y bajo costo: humus y proteína.

A diferencia de lo que muchos creen, no es una alternativa propia de los tiempos actuales. Desde la antigüedad las lombrices formaron el humus en el suelo, lo cual Aristóteles definió como el "intestino de la tierra". La historia recoge que fueron los egipcios los pioneros en calificarlas como animales eficientes para preservar el suelo.

Hay una definición de la doctora Elizabeth Peña que sugerimos a los productores agrícolas que emplean la lombricultura: generalmente el humus recién excretado por las lombrices tiene apariencia de borra de café y, al observar detenidamente el material, se ve la formación de "pequeños tabaquitos".

Cuando la superficie presenta esta apariencia, en la mayoría de las ocasiones es señal inequívoca de que las lombrices han succionado todo el alimento.

Mediante esta observación podrán determinarse la frecuencia y espesor de la capa de alimento que debe aplicarse, garantía en la calidad del proceso.

 

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