En un último intento por acceder al cargo de primer ministro y
frenar el diálogo con los laboristas, el líder conservador David
Cameron propuso a liberales demócratas un referendo popular sobre la
reforma electoral, reporta Prensa Latina.
Este controvertido tema, estandarte de la tercera fuerza política
del Reino Unido, constituye una condición irrenunciable para
cualquier acuerdo, informó William Hague, uno de los miembros de la
comisión negociadora de los liberales demócratas.
Los conservadores, que hasta el momento se mostraron reacios a
modificar el modelo vigente, accedieron a que sean los ciudadanos
quienes decidan cuál sistema es mejor"; no obstante, la oferta tory
resulta muy inferior a la de los laboristas.
En tal sentido, trascendió que el Voto Alternativo sugerido por
los conservadores podría sucumbir ante la propuesta del Voto
Alternativo Plus de los laboristas, un sistema más proporcional por
cuanto obliga a los candidatos a recabar al menos el 50 por ciento
del apoyo popular para conseguir un escaño, tal y como reclaman los
liberales demócratas.
Ante tal disyuntiva, Cameron le advirtió a Nick Clegg de que es
"tiempo de decidir qué oferta prefiere para formar Gobierno, tras
conocerse el inicio hoy de conversaciones oficiales entre liberales
demócratas y laboristas, cuyo líder Gordon Brown renunció a su
liderazgo para facilitar el proceso de diálogo.
La sorprendente dimisión de Brown frente al Partido Laborista
impone un giro a las negociaciones, que desde el fin de semana
realizan liberales y conservadores para garantizar un Ejecutivo
"fuerte y estable ante la falta de mayoría absoluta para gobernar.
Tras ver cómo los progresos emprendidos en casi cinco días de
conversaciones pudieran difuminarse, el líder conservador reiteró su
compromiso de "poner a un lado los intereses de partido por el
interés nacional".
Por su parte, Clegg dijo "estar tan impaciente como cualquiera
porque esto culmine", pero aclaró que el objetivo fundamental de su
partido es "actuar responsablemente para formar el buen Gobierno que
la gente merece".
A cinco días de las elecciones, los británicos aún ignoran la
composición de su próximo Ejecutivo y, lo más desconcertante, quién
se mudará a Downing Street 10 (residencia oficial del primer
ministro) de sellarse una alianza entre laboristas y liberales
demócratas.
Esta posible coalición y la renuncia de Brown abren el camino al
nombramiento de un segundo premier consecutivo sin pasar por las
urnas, tal y como ocurrió en 2007 cuando el actual jefe de gobierno
sustituyó a Tony Blair en el cargo, tras la dimisión de éste como
consecuencia de su participación en la invasión a Iraq.