Hace
mucho que no utilizo el término "sin anestesia" y ahora llega el
momento de reflotarlo: Preciosa, el filme de estreno en los
cines, está realizado sin anestesia. Su director, Lee Daniels, no se
anda por las ramas y nos seca la garganta y estremece, jugando
limpio, a la hora de contar una historia que transcurre cerca de la
famosa Times Square, ese lugar luminoso, lleno de carteles
publicitarios, que tanto aparece en las películas rodadas en Nueva
York.
Conocido por llevar a las pantallas proyectos de temáticas
difíciles con los que no todos se arriesgan, Daniels adaptó al cine
una exitosa novela que habla de una muchacha negra de 16 años
sometida a la violencia verbal, psíquica y física, comprendido el
aspecto sexual. Ella pesa130 kilos y siempre tiene hambre y poco
dinero para pagar por la comida chatarra que le gusta y que suele
robar.
Dispuesta a escapar de la opresión hogareña y de su entorno
social, Preciosa —que tal es su nombre–– se ha creado un universo
mental cursi y lleno de lentejuelas en el que se sumerge, como si
fuera la gran estrella de un espectáculo, cada vez que le machacan
la cabeza y ya no puede más con su horrorosa vida.
Mundo sórdido bien asumido por una fotografía que a ratos muestra
solo entre sombras, porque no hace falta mostrar más, un mundo de
una emotividad ascendente que el espectador debe ir descubriendo sin
que se adelante aquí una pizca más del argumento. Al contrario de
Times Square, donde siempre pareciera de día, los hechos y
personajes de Preciosa se ubican en esa Gran Manzana con una
alta población afroamericana y latina viviendo la parte más oscura,
y sin vidriera para exhibirse, en el estado de Nueva York.
Se impone hablar de dos mujeres en este filme de escaso
presupuesto, acaparador de numerosos premios y que en Cannes obtuvo
una ovación de quince minutos con el público de pie: su
protagonista, Gaburey Sidibe, y la actriz que desempeña el papel de
su madre, Mo'Nique.
La primera era una gran desconocida antes de filmar esta
historia, o conocida solo por aquellos que la veían cantar por las
calles, o en el metro, en la zona aledaña a Times Square. Pero el
director trabajó con ella de tal forma que la talentosa muchacha
resultó "la perfecta" para el papel que requería la novela. En
cuanto a Mo´Nique, una actriz cómica proveniente de la televisión,
encarna a la madre de Preciosa con una depravación dramática tan
bien elaborada que su desempeño es de esos que marcan para siempre a
una película.
Es evidente que a Daniels le interesaba reflejar un submundo
dependiente del gran mundo ––la dorada Nueva York–– y una escala de
valores agraviantes instalada en esas vidas subterráneas de la cual
el mismo director fue víctima y también la actriz Mo´Nique y el
guionista y adaptador Geoffrey Fletcher. Es decir, aspectos
biográficos de la vida de todos ellos aparecen en alguna medida
enriqueciendo la trama de Preciosa.
Fiel a su estilo realista y nada contenido, el director logró que
figuras como la cantante Mariah Carey (en el papel de una asistente
social) y Lenny Kravitz (como enfermero) se despojaran del glamour
del espectáculo en que cotidianamente se desenvuelven y aportaran un
grano de arena en este filme que viene a corroborar que la
autenticidad es el mejor medidor de cualquier belleza y Preciosa,
por extraño que parezca, termina impregnando tal belleza humana,
poética belleza a su historia, historia por otra parte horrenda, que
vista como hay que verla ––sin espantos ni precipitados reproches––
hay que aplaudirla.