Investigadores canadienses destacaron la cooperación entre el
Instituto Finlay, de Cuba, y la empresa brasileña Bio-Mangunhos,
como un modelo de colaboración entre firmas biotecnológicas de
países en desarrollo.
De acuerdo con lo publicado hoy en la revista médica Nature
Biotechnology, se está realiuzando el primer estudio a gran escala
de colaboración "Sur-Sur" en el campo de la biotecnología
relacionado con sanidad.
Precisa que dicha colaboración involucra a cinco países en
desarrollo en colaboración con el Centro McLaughlin-Rotman de
Sanidad Global de Canadá (MRC), con lo cual están mejorando el
acceso de medicamentos en las áreas más pobres del mundo.
Halla Thorsteinsdóttir, directora del estudio e integrante del
Centro McLaughlin-Rotman, señaló a la agencia española Efe que la
relación surgida entre el Instituto Finlay y Bio-Mangunhos para
responder a un brote de meningitis en África en 2007 es un modelo de
esas colaboraciones.
Puntualizó que en el 2007 se produjo un brote de meningitis en
una franja de países subsaharianos de África, que cubre de Senegal a
Etiopía, y la Organización Mundial de la Salud (OMC) empezó a buscar
una compañía que pudiese producir una vacuna adecuada para la
epidemia.
La OMC determinó que la colaboración entre el Instituto Finlay,
que tiene una amplia experiencia en la lucha contra meningitis en el
país caribeño, y la empresa Bio-Mangunhos era la mejor opción,
subrayó Thorsteinsdóttir.
Las vacunas contra la meningitis producidas por las grandes
empresas farmacéuticas eran más complejas y caras que las elaboradas
por Brasil o Cuba porque están diseñadas para combatir varios tipos
de meningitis, explicó Thorsteinsdóttir.
Por otra parte -significó- las vacunas de empresas occidentales
costaban 80 dólares por unidad, mientras que el precio de la
producida por la cooperación entre Cuba y Brasil era de menos de un
dólar, destacó.
El doctor Tirso Sáenz, de la Universidad de Brasilia y uno de los
autores del estudio, afirmó que los dos países rápidamente
desarrollaron una vacuna efectiva para África, como claro ejemplo de
cómo la colaboración Sur-Sur está motivada por solidaridad y puede
mejorar activamente la sanidad mundial.
Según el estudio, compañías de Brasil, China, Cuba, Egipto, India
y Sudáfrica han iniciado casi 280 colaboraciones Sur-Sur para el
desarrollo de medicinas y tratamientos.