GUANTÁNAMO.— La base naval yanki, instalada ilegalmente en este
territorio, es una infamia contra el pueblo cubano y debe ser
cerrada, afirmó la brasileña María Socorro Gomes, presidenta del
Consejo Mundial por la Paz.
Al intervenir en la jornada inicial del Seminario de paz por la
abolición de las bases militares extranjeras, iniciado ayer en esta
ciudad con la asistencia de delegados de unos 20 países, la
distinguida visitante sostuvo que la historia de estos enclaves ha
estado ligada directamente al dominio geopolítico imperial y de las
riquezas nacionales, al chantaje de los pueblos así como a golpes de
estado, torturas y asesinatos.
La instalación de nuevas bases militares en Honduras, Panamá y
Colombia corrobora que el verdadero objetivo de estos centros es el
derrocamiento de los movimientos y gobiernos revolucionarios, y no
la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, como esgrime
Estados Unidos, comentó la también presidenta del Consejo Brasileño
por la Paz y la Solidaridad.
La Base Naval de Guantánamo, convertida en cárcel y centro de
torturas desde hace ocho años, reafirma el carácter hipócrita y la
política de doble rasero del gobierno de los Estados Unidos, que no
tiene moral para hablar de democracia y de derechos humanos,
explicó.
Para los cubanos, la devolución de la Base Naval de Guantánamo es
una cuestión de principio, como también lo es la liberación de los
Cinco Héroes prisioneros del imperio, aseveró José Ramón Rodríguez
Varona, presidente del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía
de los Pueblos, al dar la bienvenida oficial a los asistentes.
En la primera jornada del Seminario fue presentado en premier el
documental Guantánamo no es la base naval, del periodista
Manuel de Jesús Singh Castillo; José Sánchez Guerra, historiador de
la ciudad, dictó una conferencia sobre la historia de la base naval;
y Nancy Acosta, vicepresidenta del Gobierno, esbozó el desarrollo
económico-social de Guantánamo.