El presidente de Perú, Alan García, deberá permanecer en el país
durante cinco años, tras el fin de su mandato, en 2011, para
afrontar posibles juicios en su contra, según un proyecto opositor
anticorrupción, reporta Prensa Latina.
La prohibición forma parte del principal de los diez proyectos de
ley presentados por el opositor Partido Nacionalista (PNP) en el
Congreso, ante una serie de graves casos de corrupción que afectan
al gobierno.
De aprobarse la llamada ley de residencia, los ex mandatarios
peruanos quedarán impedidos de salir el país en los cinco años
siguientes a sus mandatos y tampoco podrán tomar otra nacionalidad,
recurso usado para eludir a la justicia.
Otros proyectos del PNP plantean la derogatoria del mandato
presidencial y del parlamentario específicamente por delitos de
corrupción o por falsear información patrimonial y que ese tipo de
delitos sean imprescriptibles.
Según el líder del PNP, Ollanta Humala, hay que evitar que se
repita la historia de García quien, dos años después de terminar en
1990 su primer gobierno, partió al exilio y luego se acogió a la
prescripción de los cargos de enriquecimiento ilícito que tenía en
los tribunales.
El dirigente opositor señaló la necesidad de acabar con el
sistema delincuencial instalado bajo el régimen de Alberto Fujimori
(1990-2000) y mantenido por las administraciones siguientes de
Alejandro Toledo y García.
Añadió que la corrupción hay que combatirla porque el problema no
se resuelve con medidas como la licencia en sus cargos, de los dos
secretarios generales del gobernante Partido Aprista, Jorge del
Castillo y Omar Quesada, envueltos en escándalos de corrupción.
Al respecto, el comentarista Augusto Álvarez Rodrich afirmó que,
tras la licencia de sus secretarios generales, el partido gobernante
buscará dejarlos impunes con la ayuda de aliados, jueces, fiscales y
periodistas complacientes.
Humala dijo también que no importan los problemas internos del
aprismo y que lo importantes que Del Castillo, Quesada y otros
grandes escándalos sean sometidos a los tribunales.
Señaló que la corrupción desprestigia a la actividad política y
aleja de esta a la ciudadanía, lo cual daña a la democracia.
La corrupción es un tema que involucra a todos los peruanos y
perjudica sobre todo a los más pobres, agrava el desempleo, causa la
emigración de los jóvenes y atenta contra el desarrollo económico y
social, aseveró.
El dirigente consideró también como corruptas la escasa
participación del Estado en las ganancias generadas por la
explotación de riquezas como los hidrocarburos y los minerales, por
parte de transnacionales, que operan en condiciones ventajosas por
la política económica neoliberal.
Otros proyectos anticorrupción del PNP apuntan a fortalecer a la
Contraloría General de la República y eliminar una norma que en 2008
recortó sus atribuciones, y auditar las cuentas del actual gobierno.
El parlamentario centrista Víctor García Belaunde dijo que los
casos de corrupción revelados por la prensa ninguno por el gobierno-
no son todos y se conocerá más cuando termine la administración
actual, a la que acusó de ocultamiento.