WASHINGTON,
4 de mayo.— La costa sudeste de Estados Unidos comienza a teñirse de
negro. El vertido de petróleo continúa avanzando sin freno, pese a
los esfuerzos por controlarlo, y ya afecta a Mississippi y Louisiana.
En las próximas horas podría llegar a las costas de Alabama y
Florida, por eso han reclamado la ayuda urgente de la Guardia
Nacional.
Ante la situación, la petrolera responsable British Petroleum
(BP) —que continúa buscando soluciones para intentar dispersar la
mancha y ha utilizado productos químicos en esa empresa—, ha
reconocido la inclusión de una cláusula en los contratos realizados
a los pescadores de Alabama para que le ayuden a luchar contra la
marea negra, que los compromete a no denunciar a la petrolera.
"Fue un paso en falso que dimos en un principio", ha sido la
respuesta que ha dado el director general de BP al ser preguntado
por esta cláusula.
El fiscal general de Alabama, Troy King, ha declarado a Reuters
que a pesar de que no tenía información de primera mano de esta
práctica, sí había oído que la empresa ha ofrecido a las personas
afectadas sumas de hasta 5 000 dólares a cambio de no denunciarles.
Mientras, la gigantesca área contaminada por el petróleo crece
día a día, poniendo en peligro las mayores reservas de humedales del
país y también los delicados hábitats de la zona.