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Taller de Investigaciones Rine Leal
La memoria viva de nuestras grandes actrices
Amelia
Duarte de la Rosa
Cualquiera
que repase la historia de la escena cubana ha de acudir, sin duda, a
los nombres de grandes actrices que como Luisa Martínez Casado, Rita
Montaner, Candita Quintana, Rosa Fornés, María de los Ángeles
Santana, Gina Cabrera, Marisabel Sáenz, Raquel Revuelta, Minín
Bujones, Ernestina Linares, Verónica Lynn, Flora Lauten, Miriam
Learra, Hilda Oates, Assenneh Rodríguez, entre otras, componen los
rostros y las poéticas de nuestra amplia geografía teatral.
Inconfundibles e inolvidables en la memoria, la impronta de muchas
de ellas llegó en las voces de jóvenes estudiantes, artistas e
investigadores al Taller Rine Leal, evento que sesionó durante tres
días en la Sala Adolfo Llauradó, de la capital.
Bajo el auspicio del Centro Nacional de Investigaciones de las
Artes Escénicas, la colaboración de la Facultad de Arte Teatral del
Instituto Superior de Arte, el Proyecto Paloma y el Premio de
Dramaturgia La escritura de la diferencia, el homenaje
—realizado específicamente a 24 intérpretes de la nueva escena—
comprendió un programa de paneles conducidos por el actor Carlos
Ruiz de la Tejera, el maestro Ramiro Guerra y los dramaturgos Héctor
Quintero, Carlos Pérez Peña, Armando Morales y Nicolás Dorr; así
como audiovisuales, exposiciones fotográficas, representaciones
escénicas e intervenciones y testimonios de actores, profesores,
autores y directores invitados al encuentro, coordinado por la
investigadora Esther Suárez Durán.
Raquel
Revuelta, Ana Viñas y Marta Farré en la obra Las tres hermanas,
dirigida por Vicente Revuelta en el año 1973.
Reveladoras ponencias sobre la vida y obra de Violeta Casal, Rosa
Felipe, Adela Escartín, Myriam Acevedo, Antonia Rey, Helena Huerta,
Berta Martínez, Lilliam Llerena, Carucha Camejo, Ana Viñas, Alicia
Bustamante, Xiomara Palacios, Isabel Moreno, Ana Guerrero, Elsa Gay,
Herminia Sanchéz y Verónica Lynn —estas dos últimas agasajadas en la
ocasión por el público presente—, documentaron y reconocieron la
labor en el teatro, el cine y la televisión de las profesionales
cuyo legado sustenta la cátedra cubana de actuación. Aunque la
relación de las grandes intérpretes femeninas es inagotable, el
Taller que a su término anunció la creación del proyecto Escena
con aroma de mujer para estudiar la labor de la mujer en la
escena nacional, rindió justo tributo y demostró la necesidad de
repetir la iniciativa para sostener siempre en la memoria y en la
historia el quehacer de nuestras glorias artísticas. |