A tu lado, Cuba, observo desde la distancia cómo quieren y buscan
destruirte.
Me sumerjo a tu pecado socialista, por el que transitan tus
querencias a fuerza de sol y canto; hay muchos quebrantos en tu
búsqueda por vivir en una sociedad mejor, me sitúo al lado del
amigo, al lado de tu corazón.
A tu lado, Cuba, quiero comprenderte, respetando el heroísmo de
tu verdad, vino amargo que es tuyo y que yo quiero probar. A tu
lado, Cuba, territorio del Amar, escribiendo tu propia historia por
ti y por los que no te quieren aceptar, marcando un hito político
sensible, frágil, poderoso como una ceiba milenaria esperando un
huracán, reverdeciendo entre minas de injurias que buscan
arrebatarte la voluntad.
A tu lado, Cuba, es mi compromiso formal. Aunque no nací en tu
suelo en tu geografía verde, soy del Caribe, antillano hermano, y
nos abraza el mismo mar; por eso siento que en tu sierra-vientre han
nacido mis otras vidas y el amor filial por luchar por las mismas
causas. Por ti murieron hermanos míos defendiendo tu libertad.
A tu lado, Cuba, y aunque no seas tú el cielo, prefiero
consumirme en tu fuego, purificarnos de amor y dolor sin traiciones
ni engaños que maten tus sueños.
A tu lado, Cuba, cantando la Bayamesa, bailando un son,
confiando en la utopía, transformándola en canción y colmenita,
dedicándote en este mensaje del presente una Oda de Esperanza,
porque sabemos que un día tu odisea transformará odios en amores y
alegrías, desde una sociedad que repartirá justicia dentro del
crisol de las ideas.
A tu lado, Cuba, en defensa para no dejar que lo inconcluso se
rinda, se agote, se intimide, se desmorone, ante el peligro
inminente de nosotros mismos, porque no son todos los que a tu lado
están, pero si estarán siempre a tu lado los que te hemos aprendido
a respetar.
A tu lado, Cuba, defendiendo las ideas que nos van orientando por
un camino sin marcha atrás, jamás abandonando la cordura, ni nunca
amanecer divididos ni separados, vernos en la comparsa bailando al
mismo ritmo, al unísono cantando, perdonando sin dejar de olvidar
que nosotros también hemos ofendido durante este pedregoso caminar.
A tu lado, Cuba, amaneciendo para ver en todos los rostros del
pueblo la patria que José Martí quiso y soñó a tu lado, Cuba,
pegadito a tu corazón.
(*) Texto enviado a Granma por el notable cantautor
puertorriqueño