Con más reivindicaciones que motivos para celebrar en su día, los
trabajadores españoles acusaron este sábado al sistema financiero
mundial de ser el máximo responsable de la crisis global y sus
consecuencias para la clase obrera.
Convocados por los dos sindicatos mayoritarios de este país,
Comisiones Obreras (CC.OO.) y Unión General de Trabajadores, decenas
de miles de personas desfilaron por las calles de Madrid para
conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores, reporta Prensa
Latina.
Bajo el lema Por el empleo con derechos y la garantía de nuestras
pensiones, la manifestación entre la Plaza de Cibeles y la Puerta
del Sol estuvo encabezada por los secretarios generales de CC.OO.,
Ignacio Fernández Toxo, y de la UGT, Cándido Méndez.
La celebración de este 1 de mayo estuvo marcada por los
preocupantes niveles de desempleo que exhibe España.
El Instituto Nacional de Estadística confirmó la víspera que la
tasa de desocupación en el primer trimestre de 2010 superó la
barrera sicológica de los 4,6 millones de parados, la cifra más alta
de los últimos 13 años y la mayor de la Unión Europea (UE).
Si el gobierno (de José Luis Rodríguez Zapatero) no adopta
medidas, España puede llegar perfectamente a los cinco millones de
desempleados, advirtieron ambos dirigentes.
Sin embargo, en sus respectivos discursos, tanto Fernández Toxo
como Méndez, enfocaron su mirada en el desigual orden económico
mundial, con énfasis en la urgente reestructuración del sistema
financiero de los países desarrollados.
Quienes provocaron esta crisis son los mismos que pretenden
imponer la dictadura de los mercados sobre la democracia política,
denunció el líder de CC.OO. en su intervención ante unas 60 mil
personas, según los organizadores del acto central.
Sobre la grave situación monetaria de Grecia, Fernández Toxo
calificó de mezquina e irresponsable la posición de la UE frente al
abultado déficit fiscal de la nación helena y la lentitud en la
aplicación de un plan de rescate para sacarla del ostracismo.
Lamentó que el interés electoral de la canciller alemana, Angela
Merkel, impida salvar al pueblo griego de los ajustes sin
precedentes aplicados por Atenas para poder cumplir con las férreas
medidas impuestas por el bloque comunitario.
Rechazó que el Banco Central Europeo imponga una tasa de interés
del cinco por ciento a los préstamos de Atenas, cuando presta a la
banca privada al uno por ciento y el Fondo Monetario Internacional
lo hace en torno al tres.
A su turno, Méndez recordó que la actual crisis se engendró en el
corazón financiero del capitalismo, en Wall Street, y no en las
naciones en vías de desarrollo, las cuales, subrayó, demostraron
estar mejor preparadas para afrontar esta debacle.
Refiriéndose al ámbito nacional, Fernández Toxo fue incluso más
lejos en sus reflexiones y señaló que esta nación ibérica padece,
además de la económica, una crisis ética y moral, en la cual la
corrupción y la especulación coexisten de manera impune.
Por último, los máximos representantes de las dos centrales
sindicales más importantes de España abogaron en sus discursos
porque el sistema financiero se ponga al servicio de la sociedad y
colabore, con la reactivación del crédito, a la salida de la crisis.
La solución, alertaron, no está en la reforma laboral, ni en
imponer una cirugía de hierro, sino en la transformación del modelo
productivo español y en la lucha contra la evasión fiscal, el fraude
y la economía sumergida.