Nuevas
evidencias que incriminan en un caso de corrupción al secretario
general del gobernante Partido Aprista Peruano, Jorge del Castillo,
coinciden con la negativa de la organización a tomar medidas al
respecto, reporta Prensa Latina.
La mayoría de los medios de información coinciden en que tiende a
agravarse la situación de Del Castillo, tras divulgarse nuevas
grabaciones de 2008, producto de intercepciones telefónicas, en los
que un integrante de una red oficialista de corrupción hace
gestiones en su nombre.
Del Castillo era entonces primer ministro y la gestión buscaba
favorecer a la empresa Petrolera Monterrico, de su amigo Julio Vera,
con la extensión de un régimen arancelario especial.
En una nueva grabación, el director de la empresa estatal
Perupetro, Alberto Químper, pide a una ejecutiva de la misma que
incluya el tema en la agenda del directorio, por ser de interés de
Del Castillo, a lo que accede su interlocutora.
Previamente se difundió una grabación en la que Químper,
actualmente sometido a detención domiciliaria por integrar una red
oficialista de corrupción, trata el mismo asunto con el presidente
de Perupetro, Daniel Saba.
Del Castillo, que renunció al cargo de primer ministro en 2008 a
raiz de sus contactos con miembros de esa red, alega que ayudó al
empresario Vera sólo por amistad, pero la legislación peruana
prohíbe a los funcionarios públicos hacer gestiones a favor de
particulares.
Por otra parte, un canal de televisión desmintió la versión del
ex premier, en el sentido de que recibió un lujoso departamento de
Vera a cambio de otro de valor equivalente, lo que según afirma es
plenamente legal.
La estación entrevistó a un experto en tasaciones inmobiliarias
según el cual la propiedad cedida por el empresario tiene un valor
superior en cien mil dólares.
La prensa reveló que tampoco tiene sustento la explicación de Del
Castillo sobre un depósito de 180 mil dólares en su cuenta bancaria,
en 2008, según al cual lo hizo un supuesto comprador de su
departamento, al que devolvió el dinero porque ya había permutado el
inmueble.
Al hecho que nadie paga por una propiedad sin documentos de por
medio, la prensa agregó que el supuesto comprador nunca estuvo en
Lima y es ejecutivo de una empresa financiera suiza dedicada a
manejar en forma reservada fondos de terceros.
Sobre Del Castillo pesa una denuncia constitucional por
violaciones constitucionales y legales que incluyen la posible
recepción de un soborno y que fue presentada por el opositor Partido
Nacionalista.
Entretanto, los medios divulgan nuevas denuncias de
adjudicaciones ilegales de tierras del Estado como la que motivó el
pasado viernes la renuncia del otro secretario general aprista, Omar
Quesada, a la presidencia de la Comisión de Formalización de la
Propiedad (Cofopri).
Ese organismo entregó un terreno de 300 mil metros cuadrados
altamente cotizado, por menos de dos mil dólares, a un supuesto
dueño ligado al aprismo y acusado de ser traficante de terrenos.
Pese a la delicada situación de Del Castillo y Quesada, los
integrantes de la Comisión Política del aprismo Nidia Vílchez,
ministra de la Mujer, y Javier Barreda descartaron la posibilidad de
que esa instancia ventile el tema o adopte medidas contra los
dirigentes.
Sin embargo, el subsecretario general aprista, Wilbert Bendezú,
dijo que la citada comisión sí puede separar a los dos líderes
cuestionados y señaló que estos deberían tomar antes una decisión al
respecto, criterio compartido por otros dirigentes apristas.
Quesada pertenece a una fracción aprista distinta a la de Del
Castillo y ambas se unieron en el reciente congreso de la
organización, por lo que comparten la secretaría general.
El dirigente había pedido que Del Castillo no comprometa al viejo
partido y se defienda solo, unos días antes de que se filtrara a la
prensa el caso de tráfico de tierras que lo obligó a renunciar a la
presidencia de Cofopri.